LOS TITULARES de explotaciones donde se crían aves de corral deberán notificar sin demora a las autoridades de sanidad animal una mortalidad de aves superior al 3% durante una semana, según los sistemas de detección precoz contenidos en las medidas de protección de la gripe aviar. Los avicultores están obligados a informar además de una caída del consumo de pienso y agua superior al 20%, así como de un descenso en la puesta superior al 5% durante más de dos días seguidos y de cualquier signo clínico o lesión ‘‘post mortem’’ que sugiera la existencia de influenza aviar. Estas son algunas de las medidas preventivas precisas adoptadas por la Administración General del Estado y de aplicación en toda la Península que amplían las reguladas en un real decreto tras la confirmación en Turquía y Rumanía del virus H5N1.
La norma recoge los 25 humedales considerados de especial riesgo, donde estará prohibida la cría de aves al aire libre como medida de precaución, y la relación de municipios que se encuentran en el radio de protección de diez kilómetros dentro de los mismos. En dicha relación no hay incorporada ninguna localidad de la CAV ya que la ‘‘lista negra’’ incorpora, en su mayoría, municipios de Andalucía, de Cataluña, de la Comunidad Valenciana, de las Islas Baleares y de Murcia. Asimismo en Cantabria se incluye la reserva natural de las Marismas de Santoña y Noja como humedal de riesgo y se establecen 17 municipios afectados. |