LA ASOCIACIÓN HOSTELERA de Israel estudia convertir a Tel Aviv en la capital mundial del turismo homosexual. Según informaba ayer el diario ‘‘Yediot Ajaronot’’, Tel Aviv, conocida como la «Ciudad Blanca» por los numerosos edificios de estilo Bauhaus de ese color declarados por la UNESCO «Patrimonio de la humanidad», podría cambiar su título por el de la «Ciudad Rosa», según planea el sector de la hostelería, que pretende atraer al colectivo homosexual.
«Tel Aviv y el mundo gay encajan perfectamente», manifestó al rotativo el presidente de la Asociación Hostelera de Israel (AHI), Eli Ziv, quien se refirió a que ese colectivo «tiene una gran capacidad de consumo y Tel Aviv tiene mucho que ofrecerle». «Según la experiencia que tenemos, los homosexuales son capaces de subirse a un avión e incluso viajar hasta la otra parte del mundo para participar en fiestas y eventos que estén relacionados con su comunidad gay», añadió.
El directivo explicó que la AHI prepara ya ofertas para promocionar paquetes turísticos procedentes de Alemania, Gran Bretaña y Holanda. «Tenemos pensando dirigirnos a agencias e viaje especializadas en las necesidades de la comunidad homosexual y lanzar una página web especial con información y anuncios sobre el turismo gay en Tel Aviv, así como en sitios de internet en Europa», señaló.
Jerusalén tiene previsto acoger la Parada del Orgullo Gay mundial en 2006, pero Ziv ya trabaja para trasladar la marcha a Tel Aviv. Entretanto, el director general del Ministerio de Turismo, Eli Cohen, dijo que ofrecerá el apoyo financiero necesario para convertir esa ciudad en la capital homosexual del mundo.
Agitación en Reino Unido
Mientras tanto, la disputa en torno a la homosexualidad en la Iglesia anglicana se agudiza: casi la mitad de los obispos de la tercera comunidad cristiana del mundo -con 77 millones de fieles- criticó abiertamente con dureza la línea en su opinión demasiado tolerante del arzobispo de Canterbury, Rowan Williams. En una carta, 17 de los 38 líderes más importantes de la Iglesia Anglicana, exigen al jefe de la Iglesia prohibir inmediatamente la «inmoralidad sexual» en las iglesias. La Iglesia estuvo más cerca que nunca de la división durante un sínodo de los anglicanos el miércoles en Londres, tras la publicación de la carta de los obispos. El trasfondo de esta larga disputa es el nombramiento de un homosexual confeso como obispo en Estados Unidos. Gene Robinsons. |