Desde el 1 de enero, y durante tres meses, los centros de la Tercera Edad de Santutxu, Indau-txu y Deusto permanecerán cerrados. Será el primer paso que se dé en estos locales tras el acuerdo entre la Diputación de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao, por el cual el ente foral aportará un millón de euros en el trienio 2006-2008 y los centros pasarán a ser municipales, a pesar de esta contribución.
Pero este cambio, presentado por el diputado de Acción Social, Juan Mari Aburto, y el concejal de Bienestar Social, Jon Sustatxa, no ha sido bien recibido por el colectivo de jubilados de dichos barrios, que suman un censo de 24.000 personas mayores de 65 años. No les ha molestado la transferencia en si, sino el hecho de que se haya decidido hacerlo «en pleno invierno». Los presidentes de estos centros se mostraban tajantes. «Nos oponemos frontalmente y nos movilizaremos cuanto haga falta», señalaba en la mañana de ayer Ángel Fernández en las instalaciones de Indautxu.
Éste era el parecer más extendido en los tres centros. Indiferentes ante el cambio, «ganaremos unas cosas y perderemos otras, pero seguiremos en el mismo local», no mostraban el mismo conformismo al referirse a cuanto implica cerrar los locales desde el día 1 de enero hasta el 31 de marzo. «En pleno invierno es demencial porque no tenemos ningún lugar al que poder ir».
Los motivos del cierre son las remodelaciones necesarias y hacer inventario de los locales. «Dicen que es para hacer inventario, pero como todo es inmovilizado, yo le digo en dos horas y con exactitud todo lo que hay; y si tienen que coger medidas, en un día lo pueden hacer perfectamente, y luego hacer las obras en verano». Y es que esta estación les daría la oportunidad de «con el bueno tiempo poder ir a Amezola o a Doña Casilda, pero ¿Ahora que hacemos?», se cuestionan.
Emilio Bruña ocupa el mismo cargo que Ángel Fernández, pero en Deusto. En el local de la calle Blas de Otero del bilbaino barrio cuentan con más de 17.000 personas asociadas. «Son socios de muchas partes, evidentemente no vienen a diario, ya que en el día a día son más de doscientas quienes acuden aquí», señala.
Así como en Indautxu no hay más opciones para este colectivo a la hora de poder dirigirse a otros locales del estilo, «porque el más cercano está en Begoña y es tan sólo una sala, enorme, pero sin nada más», en Deusto hay una segunda opción. Se trata de los locales de Bidarte, del centro municipal. Sin embargo, «en éste hay 1.395 socios, 29 mesas y cuatro sillas por cada una... para echar cuentas...», comenta. «La Tercera Edad está marginada», dice con rotundidad. «Llevamos pidiendo un foco para alumbrar la entrada en Bidarte y aún no hemos conseguido que nos lo pongan», dice resignado.
Bernardino Martínez, presidente del centro de Santutxu, reconoce la necesidad de unas obras en su centro, pero insiste en las fechas, «no en pleno invierno».
Por su parte, ediles en Bilbao del PP y PSE criticaron también este cierre durante tres meses. |