Los ceilaneses acudieron ayer a las urnas para elegir a su nuevo presidente en unos comicios muy reñidos que transcurrieron en calma en la mayor parte de Sri Lanka y con algunos incidentes en las zonas conflictivas del norte y este de la isla. En un jueves soleado y sin las lluvias intermonzónicas que han caído los últimos días, la jornada estuvo marcada por la elevada abstención en las zonas controladas por la guerrilla de los tigres tamiles.
Ello podría perjudicar al candidato opositor, Ranil Wickremesinghe, en principio con mejor acogida entre los tamiles que su principal oponente, el primer ministro Mahinda Rajapakse. Las zonas del norte y este de esta isla tropical, de mayoría de población tamil y que reclaman el autogobierno, no se han librado de la sucesión de incidentes violentos que tiene lugar en cada convocatoria electoral aunque han sido menos de lo habitual.
Dos supuestos rebeldes murieron ayer en Kalmunai, en el este del país, cuando explotó por accidente una bomba que manipulaban, aunque las autoridades desvincularon este suceso de la jornada electoral. Además, al menos tres personas resultaron muertas y una decena heridas en diversos incidentes ocurridos el miércoles en esa parte de la isla, donde la abstención ha sido más alta que en el resto del país. Un clérigo musulmán fue herido de gravedad en el distrito de Ampara al ser atacado cuando acudía a votar y en otro centro de votación un hombre lanzó una granada que explotó sin causar ninguna víctima. |