La cumbre internacional de la CMSI (Cumbre mundial sobre la información) que se ha abierto en Túnez va a tratar de hallar los medios para obtener en el mundo de grandes y pequeños, una información justa, equilibrada y solidaria. Nadie duda de la buena voluntad con que la ONU y su director actual Kofi Annan apoyan estos intentos de información pero ya se ha empezado por criticar que la cumbre tenga que haber sido convocada en Túnez, país en el que precisamente la información justa y equilibrada se pone en entredicho continuamente y donde tal información está al albur del poder gubernamental. Dos ejemplos contradictorios del empleo de la información justa y equilibrada los hemos encontrado recientemente, una que se ajusta a los deseos de la ONU, antes, y después de la cumbre de Túnez.
El recién elegido jefe del partido laborista de Israel, Amir Peretz, exigió la ruptura de la coalición de su partido con el gobierno de Sharon y la convocatoria de elecciones adelantadas. Pues bien, hoy sabemos que Amir Peretz se ha encontrado con Ariel Sharon y se han puesto de acuerdo en celebrar las elecciones cuanto antes sin esperar a noviembre, entre finales de febrero y finales de marzo. Peretz deja en manos de Sharon la elección de la fecha y el primer ministro israelí no duda en cumplir los deseos de Peretz porque ambos buscan ante todo el bien de Israel y, al menos desde ahora, el avance de la paz con los palestinos. El lunes que viene, el Parlamento decidirá la fecha exacta que Sharon no pondría inconveniente que fuera el mismo 28 de febrero próximo.
El otro ejemplo no tan exactamente ajustable a la información que se intenta promocionar en la cumbre de Túnez es la del presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad que sucedió al reformista Mohamed Jatami. Al nuevo presidente se le acusa dentro de la oposición iraní de que en poco tiempo de gobierno ha roto ya demasiadas piezas de valor en la cacharrería del Estado tanto en política exterior como en la interior. Aún está vivo no sólo en Israel sino en todo el mundo el deseo expresado en público por Ahmadi-neyad de que Israel desaparezca simplemente del mapa mundial como país. Es una manera poco equilibrada de solucionar un tema que a algunos puede molestar en la zona como el islamismo extremo del actual presidente molesta a los partidarios del anterior Jatami y a otros del exterior de aquel país.
En política interior, el nuevo presidente iraní, elegido principalmente por los pobres, los sin trabajo y por la juventud, no ha sabido cumplir sus problemas a sus electores y pretende ahora sustituir a los expertos en la industria petroquímica, base de la riqueza de Teherán con amigos de su confianza para que puedan interpretar la política a su gusto.
Ante las críticas de la oposición, en Irán ha salido en su defensa el ayatolah Jamenei que se halla a salvo de toda ley que no sea el corán interpretado por él mismo. Y es que la libertad es difícil de aplicar con justicia, equilibrio y solidaridad. |