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LAS ENCUESTAS son un arma política de primera línea y, como tal, no suelen ser nada inocentes. Las elaboradas por el CIS no son una excepción, y si todos los partidos coinciden, cuando les toca estar en la oposición, en que llevan implícita una sofisticada "cocina" en favor del Gobierno que las encarga, se puede dar por hecho que la llevan, siguiendo la misma lógica que alumbran los sondeos: cien por cien de opiniones de que hay gato encerrado. En la cocina, los gobiernos suelen barrer para casa, aunque en ocasiones la primera impresión sea de que echan la porquería a su terreno. En la encuesta hecha pública ayer por el CIS, el PP aparece a sólo dos puntos del PSOE justo en el periodo que coincide, ya es casualidad, con el debate en el Congreso de los Diputados del proyecto de Estatut para Catalunya. Suben partidos como ERC y CiU, mientras baja el PSOE, como habrá podido comprobar el PSC; sube el PP mientras Zapatero no alcanza el aprobado, como habrá comprobado todo el PSOE. No hay lugar, no obstante, para los nervios. A medida que se vaya recortando el proyecto de Estatut, las encuestas irán acrecentando la diferencia entre PSOE y PP, en favor del primero, claro. Y todos los socialistas, también los catalanes, verán que ese es el camino para evitar males mayores. |