Con llamamientos a la «unidad» y a la «responsabilidad» se abrió ayer el 74 Congreso del Partido Socialista francés, que tiene el reto de acallar sus disensiones internas y tratar de mejorar su degradada imagen entre el electorado, de cara a las cruciales elecciones presidenciales y legislativas de 2007. «La división sobre el referéndum de la Constitución europea está detrás de nosotros. Hoy tenemos una sola cita, la de 2007», afirmó el líder del PS, Francois Hollande.
Tras afirmar que «es la hora de la unión» y que «de una forma u otra» se conseguirá, Hollande expresó su voluntad de que el Congreso sea «útil» a los franceses y no un «mero debate entre socialistas». La cita del principal partido de la oposición en Francia abierta en la tarde de ayer en el centro de exposiciones de la ciudad de Le Mans, sede de la conocida carrera automovilística de ‘‘las 24 horas’’, concluirá mañana. Al margen de que la mayoría reformista y las dos corrientes de la minoría radical logren o no un acuerdo para un texto de «síntesis» sobre la línea del partido, se prevé la unión de todos para una declaración sobre la crisis de los barrios marginados de Francia, que fueron escenario de una ola de disturbios durante tres semanas.
Con Francia en estado de emergencia durante tres meses más, por decisión del Gobierno de Dominique de Villepin y de su mayoría parlamentaria, el PS quiere proponer una política alternativa para encarar los males de los barrios periféricos que incluya un esfuerzo financiero masivo del Estado a favor de esas zonas desheredadas. |