Fidel Castro ha emprendido una batalla sin tregua contra la corrupción y los «parásitos» sociales para fortalecer la revolución y evitar desviaciones en el proyecto que conduce desde 1959. «En esta batalla contra el vicio no habrá tregua con nadie, y las cosas se llamarán por su nombre», dijo el dirigente cubano durante un acto en la Universidad de La Habana en el que se refirió extensamente a la campaña emprendida por su gobierno contra el fraude y la corrupción.
Durante un discurso de cerca de seis horas, que pronunció de pie, Castro, de 79 años, reconoció que «esta revolución puede destruirse», y no por los Estados Unidos, sino por los propios cubanos. «Nosotros podemos destruirla y sería culpa nuestra», lamentó. «O vencemos el problema o morimos. Esto es serio y se va a enterar todo el pueblo», insistió. Asimismo, el líder cubano reconoció que la revolución ha tenido «errores» y aludió a un amplio paquete de medidas para crear una «nueva sociedad», más justa y con menos desequilibrios, eliminar la libreta de racionamiento, acabar con los «abusos» y revaluar de nuevo la moneda cubana.
«La libreta tiende a desaparecer, los que trabajan y producen recibirán más, los que trabajaron durante décadas recibirán más y tendrán más cosas», dijo. «El objetivo es crear una sociedad enteramente nueva. No será una sociedad de consumo, será una sociedad de conocimiento, de cultura», aseguró Fidel Castro. «Estamos invitando a todo el pueblo a que cooperen con una gran batalla, es la batalla contra todos los robos, de cualquier tipo», insistió. La primera experiencia masiva de esta lucha contra la corrupción ha dado muy buenos resultados, a juzgar por los elogios que dedicó Castro a los trabajadores que sustituyen a los dispensadores de combustible en las gasolineras. |