Los servicios de Inteligencia de una veintena de países de todo el mundo colaboran estrechamente en la lucha antiterrorista con la CIA que, desde los atentados del 11 de setiembre de 2001, ha extendido una red de colaboración con centros compartidos en Europa, Oriente Próximo y Asia. Según miembros retirados y en activo de los servicios de Inteligencia de Estados Unidos, la CIA financia con sus fondos los Centros de Inteligencia Antiterrorista, a los que dota de los medios y el personal necesario para desarrollar con éxito las operaciones de búsqueda y captura de terroristas.
En un artículo publicado ayer por ‘‘The Washington Post’’, se asegura que Europa contaría con uno de estos centros en París -el rotativo lo define por su nombre en código ‘‘Alliance Base’’- y en él estarían presentes representantes de Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá y Australia. Desde el centro multinacional de operaciones de París (el único de su estilo) y pese a las tensiones entre franceses y estadounidenses por la participación en la guerra en Irak, se planifican operaciones a desarrollar en el resto del mundo.
Un ex responsable norteamericano de los servicios de Inteligencia antiterrorista señala que la CIA puede ofrecer las primeras pistas sobre la localización de un terrorista a los centros internacionales conjuntos, pero son las autoridades locales las que actúan. El rotativo indica que la organización de los centros (CTIC) no tienen nada que ver con las prisiones secretas reveladas durante las últimas semanas.
Los CTIC son una «expansión de la cooperación en materia de Inteligencia», afirma el periódico. Los dos primeros centros habrían sido establecidos a finales de la década de 1990 para capturar militantes islámicos de Arabia Saudí, Yemen, Egipto y Chechenia. Pero fue el ex director de la CIA George Tenet quien impulsó los centros tras los atentados del 11-S. Después de los ataques, el presidente estadounidense, George W. Bush, autorizó un amplio abanico de medidas para incrementar la cooperación internacional. |