Expertos en educación y en resolución de conflictos, así como afectados por el terrorismo, reunidos en Donostia consideran necesario «incorporar la experiencia, los sentimientos y las emociones de las víctimas del terrorismo y la violencia en el ámbito de la educación para la paz».
Esta es una de las conclusiones de los "Encuentros de educación para la paz y resolución de conflictos" celebradas clausuradas ayer en el Palacio Miramar de Donostia y organizadas por el Ayuntamiento de la capital guipuzcoana.
La coordinadora de la cátedra Unesco de Derechos Humanos de la Universidad Nacional Autónoma de México, Gloria Ramírez, leyó ayer las conclusiones de las jornadas, en las que han participado entidades como la Dirección de Víctimas del Gobierno vasco, la Asociación del 11 de marzo, el grupo de víctimas del atentado del IRA en Omagh, Elkarri, Gesto por la Paz o Gernika Gogoratuz, además de una serie de expertos de diferentes países como Suiza, Colombia y México.
Ramírez señaló que para «construir un futuro de convivencia y una paz basada en la justicia» resulta necesario «preservar la memoria colectiva» y fomentar el «reconocimiento y la solidaridad hacia las víctimas del terrorismo y la violencia».
«Las víctimas han sufrido demasiados silencios, demasiados abandonos y olvidos. Es necesario alcanzar un gran consenso social y político que devuelva a las víctimas la confianza en esta sociedad que, en muchas ocasiones, les ha dado la espalda», afirman las conclusiones.
A juicio de los ponentes, «es imprescindible no mostrarse neutrales ante la violencia», ya que «la educación para la paz exige un rechazo claro y valiente ante las actitudes violentas e intolerantes».
"Pedagogía de la tolerancia"
Ramírez indicó también que la educación para la paz «pretende erradicar la cultura de la violencia de nuestras vidas y de nuestro pensamiento, así como fomentar la pedagogía de la tolerancia, de la receptividad, de la ternura, de la alegría y la esperanza».
Las jornadas han llegado a la conclusión de que «el conflicto es un elemento consustancial al ser humano» pero puede constituir una oportunidad de «avanzar» si se aborda «desde la pluralidad, la no violencia, la solidaridad, la tolerancia y el respeto a los derechos humanos».
«El reto educativo a favor de la paz y de la convivencia requiere el esfuerzo y el trabajo conjunto, decidido y comprometido de todos los agentes educativos, centros docentes, universidad, familias, administraciones locales, medios de comunicación, redes asociativas, ciudadanía en general e instituciones», añaden las conclusiones de estos encuentros.
El día anterior lo protagonizó la viuda de Santiago Oleaga, Amaia Guridi, quien ha sido educadora en un colegio de San Sebastián durante 27 años. Una jornada inaugural en la que también participaron el alcalde de Donostia, Odón Elorza, y la concejala de Juventud, Cooperación y Derechos Humanos, Arritxu Marañón, así como el Ararteko, Iñigo Lamarca. |