«Cachemira: es lamentable que un lugar conocido por su belleza haya adquirido carácter de violento» «Vivimos en un mundo globalizado que ya no desaparecerá y que va a influir en la novela» Salman Rushdie Escritor
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EL ESCRITOR angloindio Salman Rushdie parte en su última novela, ‘‘Shalimar el payaso’’, de un crimen de apariencia política para llevar al lector después hacia un crimen pasional, una historia con la que, según ha dicho el propio autor, es la vez que más se ha acercado «a la tragedia shakesperiana».
El punto de partida de ‘‘Shalimar, el payaso’’ (Editorial Mondadori) es el asesinato de Max Ophuls, un embajador norteamericano en la India, víctima del cuchillo de su chófer musulmán, originario de Cachemira, que se hace llamar Shalimar el payaso.
En una entrevista concedida a Efe, un Rushdie mucho más relajado que en su anterior visita a España bromeó --de hecho, mantuvo ese tono durante toda la conversación-- al decir: «Shakespeare y yo, grandes amigos».
El escritor se mostró interesado por la idea de «hasta qué punto podemos configurar el destino y hasta qué punto el destino nos moldea a nosotros. Es decir: ¿controlamos nuestras vidas o somos víctimas de esas vidas?». A partir de esta premisa, Rushdie no cree que los personajes principales de la novela sean estrictamente víctimas, porque «adoptan libremente decisiones importantes: coger una pistola es algo voluntario y puedes no hacerlo, y, en el caso de la mujer de Shalimar, marcharse con el embajador es una decisión que podría no haber adoptado. Sin embargo, una vez tomada la decisión las consecuencias sí les atrapan en ese destino escogido».
Personalmente, Rushdie no cree en «un mundo en el que no tengamos opciones».
Determinismo relativo
Este determinismo relativo acerca al autor angloindio a las tragedias griegas y más a las de Shakespeare. «No me atrevería a situarme en una misma frase con Shakespeare, pero éste es mi libro que más se ha acercado a la tragedia, si bien -matizó- oculta bajo el disfraz de la comedia».
Harto de que mucha gente le cuelga el sambenito de ‘‘aburrido, oscuro y serio’’, Rushdie remarcó a los periodistas que subrayen que sus obras están llenas de comedia, de humor. También advirtió de que en ningún caso, como ya ha hecho algún crítico, debe interpretarse su novela en clave alegórica: «Ni Max representa al poder norteamericano, ni Shalimar al fanatismo islámico, sería hacer una lectura reduccionista, de igual modo que Madame Bovary no es representativa de una mujer de mediana edad, burguesa y francesa».
Su estricta intención era «escribir una historia concreta y no general, porque cuando la novela pretende generalizar excesivamente, entonces no funciona».
Confiesa que «aunque la situación política en el período de escritura -en esos años sucedió el 11-S- no tuvo ninguna influencia en la novela», sí quiso «reflejar las tensiones que se estaban produciendo».
En su opinión, «el atentado del 11-S demostró de qué forma lo que sucede en una parte del mundo puede entrar en colisión en otros lugares».
Por esta razón, Rushdie quiso plantear el tema a partir de su experiencia de Cachemira, de donde procede su etnia, nacieron sus abuelos y donde pasó temporadas de su infancia. «Siempre he sabido que acabaría escribiendo sobre las cosas tan terribles que han sucedido en Cachemira, que tienen que ver en el plano personal con la destrucción de mi paraíso, porque era para mí lo que más se aproximaba al paraíso», expuso.
Añadió que «es lamentable que un lugar conocido por su belleza y por la paz haya adquirido ahora fama de violento» y, al respecto, señala que «la literatura ha podido ahora devolver la vida que había tenido esta región».
Su objetivo último era «demostrar que antes del conflicto, Cachemira era una zona de convivencia pacífica, como en el pasado lo fueron el Toledo medieval o el Sarajevo de antes de la guerra de los Balcanes». Asimismo, a su juicio ‘‘Shalimar el payaso’’ refleja con sus escenarios, California, Cachemira, Francia e Inglaterra, la actual interconexión entre lugares muy lejanos que ha traído la globalización.
«Vivimos en un mundo globalizado que ya no desaparecerá y que difícilmente no va a influir en la novela», indicó Rushdie. |