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Sin perder de vista el horizonte
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Iñaki González
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Acabo de enterarme, y ustedes pueden hacerlo más ampliamente en nuestra página 23, de que Olentzero se está quitando. De fumar, digo. Y no tengan dudas, que hoy no es 28 de diciembre. Me van a notar que no me lo tomo muy en serio pero hay una iniciativa promovida desde el Área de Bienestar Social de la Diputación Foral de Araba que contempla que este año en varios municipios desaparezca de los labios del carbonero la pipa que le acompaña desde siempre. Sus promotores aseguran que la idea de desincentivar el hábito de fumar viene de atrás, aunque no pueden negar que la aprobación de la Ley sobre el Tabaco ha puesto el asunto de plena actualidad. Cierto que en los pequeños gestos cotidianos es donde más hay que hacer hincapié para introducir en el acerbo común el conocimiento de los males que acarrea el tabaco. El efecto imitación es un factor evidente y de la popularidad de Olentzero no es momento de dudar. Otra cosa es que los miles de niños vascos que esperan su llegada estén pensado si el carbonero fuma picadura o rubio americano. Que va a ser que no. El asunto trae efectos secundarios: habrá que cambiar la letra de la canción y allí donde hasta ahora iba la pipa entre los dientes a lo mejor hay que acabar poniendo una postre lácteo anticolesterol. Porque con ese menú navideño a base de huevos y vino... Sí también come pollo, que es muy sano, pero quién sabe si no se sinta la base de un futuro alcoholismo. Vamos a ver si no perdemos de vista el horizonte de todo esto, no sea que por ser políticamente correctos acabemos paranoicos. No me reescriban las tradiciones, que no pasa nada porque el hombre se eche una cachimba entre balcón y balcón. Ahora bien, cuando entre en mi casa, ni calada. |
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