«A menos de que la MTA dé un movimiento sustancial, los trenes y autobuses se pararán» Roger Toussaint Presidente del sindicato
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La cuenta atrás ha comenzado para la paralización completa de la red de transporte público de Nueva York, la mayor de EE.UU., por el bloqueo en que se encuentran las negociaciones para buscar un acuerdo antes de medianoche. Los neoyorquinos son pesimistas sobre la posibilidad de un acuerdo entre la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA), que gestiona la red de metro y autobuses, y el sindicato TWU Local 100, que lidera las negociaciones en busca de una mejora de las condiciones salariales y de pensiones en el nuevo convenio colectivo.
El avance en algunos puntos de la discusión llevó a aplazar la amenaza cuatro días, pero ese nuevo plazo acaba hoy y cerca de siete millones de neoyorquinos se quedarán sin el medio de transporte necesario para llegar a sus puestos de trabajo, lo que derivaría en un caos que costaría a la ciudad 400 millones de dólares diarios.
A la ausencia de personal en las empresas y comercios en Manhattan, el corazón de la ciudad, se unirían las pérdidas en ventas en esta campaña navideña, en la que normalmente se produce el 40% de los ingresos de todo el año.
Las posturas han permanecido muy enfrentadas durante el fin de semana, especialmente por la insistencia de la administración en denunciar que la huelga es ilegal, según una ley que afecta a los empleados públicos, y que podría costar a cada huelguista una multa de hasta 25.000 dólares diarios. El sindicato, por su parte, denunció ayer a la patronal por considerar que su intento por rebajar las prestaciones por jubilación es contraria a la ley.
Como aperitivo, el sindicato ya paralizó ayer dos líneas de autobuses privados del distrito de Queens, un primer golpe que ha dejado sin medio de transporte a unos 57.000 ciudadanos de esta zona. Los 700 empleados de estas dos líneas, llevan casi tres años sin convenio colectivo y aún no están integrados en la Autoridad Metropolitana de Transporte, por lo que, hoy por hoy, sus trabajadores no tienen estatus de empleados públicos y pueden ir a la huelga sin consecuencias legales.
Los más de 33.000 empleados restantes de la MTA harán lo mismo si no se dan avances significativos en las negociaciones. «A menos de que haya un movimiento sustancial de la MTA, los trenes y autobuses se pararán», dijo a la prensa el presidente del sindicato, Roger Toussaint. En un intento de deshacer el bloqueo, el sindicato rebajó sus exigencias y estaría dispuesto a aceptar un convenio a tres años con una subida del 6%, frente al 8% anterior.
Entre los puntos donde las posturas son más distantes destaca el de las pensiones. La MTA sigue insistiendo en que los nuevos empleados cobren las jubilaciones al 100% a partir de los 62 años de edad, en vez de a los 52 años fijados en la actualidad. |