La lucha contra el narcotráfico y el control estatal del gas natural serán los pilares del gobierno del líder indígena Evo Morales, quien el domingo logró una contundente victoria en las elecciones de Bolivia. En una rueda de prensa celebrada en la sede del principal sindicato de productores de hoja de coca de Cochabamba, Morales adelantó cómo actuará su administración en aspectos polémicos como las drogas y la presencia de multinacionales extranjeras en el país.
El dirigente del Movimiento Al Socialismo (MAS) apostará «por una lucha efectiva contra el narcotráfico», pero matizó que la política antidrogas no puede estar orientada a «cero coca y cero cocaleros» y eso «tiene que cambiar». «Ni la cocaína, ni el narcotráfico son parte de la cultura boliviana, menos de la cultura de los quechuas y aymaras», dijo el sindicalista que derrotó por amplía diferencia al conservador Jorge ‘‘Tuto’’ Quiroga en una elección que ha pasado a los anales de la historia de esta nación.
También censuró que la lucha contra las mafias del narcotráfico sea «un falso pretexto para que Estados Unidos instale bases militares». A su juicio, las políticas de «certificación» de Washington, que consisten en apoyar económicamente a los países que den muestras de respaldo a su política antidroga, «no han sido ninguna solución». «Eso es chantaje de parte del gobierno de Estados Unidos», aseveró Morales, al agregar que «tiene que haber respeto a la voluntad soberana de los pueblos y a la autodeterminación».
En ese sentido, anunció que impulsará la despenalización de la hoja de coca y luchará porque Naciones Unidas retire a este cultivo, considerado sagrado por las viejas culturas bolivianas, de su lista de estupefacientes prohibidos, además de promover su industrialización con fines medicinales. «No es posible que la coca esté despenalizada para la Coca Cola y no para nosotros. Eso es contradictorio», apuntó al mencionar los valores farmacológicos y nutritivos de la planta y en referencia al principal condimento de la refrescante bebida estadounidense.
Acerca de la nacionalización de los hidrocarburos, oferta central durante su campaña, señaló que el Estado ejercerá «el derecho de propiedad» sobre esa riqueza, aunque matizó que eso «no significa confiscar, ni expropiar bienes de las trasnacionales». Pero fue contundente al asegurar que se terminará el control que las multinacionales ejercen sobre el gas en la superficie. «Eso terminó. Dentro del suelo, fuera del suelo, ese recurso natural es del Estado», señaló. |