El presidente del EBB del PNV, Josu Jon Imaz, afirmó ayer que los continuados ataques de ETA contra empresas invalidan el papel de Batasuna como interlocutor político, ya que estos actos ponen en evidencia «la contradicción entre el contenido de la Declaración de Anoeta y la pretensión de ETA, sin representar a nadie, de tutelar violentamente el futuro de Euskadi».
Imaz hizo lectura en Sabin Etxea de un comunicado del EBB de «condena a la extorsión de ETA», aprobado ayer mismo en la reunión de la ejecutiva. De este modo, el máximo representante del EBB expuso que «mientras la izquierda abertzale sigue analizando estos hechos como ‘‘consecuencia del conflicto’’, su papel como interlocutor político válido es permanentemente desautorizado por la propia organización armada».
Este texto fue acordado de forma expresa por el EBB tras el ataque sufrido el pasado sábado por la empresa Angulas Aguinaga de Irura, que sufrió importantes desperfectos tras la explosión de un artefacto. Josu Jon Imaz resaltó que actos como éste acrecientan el «abismo entre las expectativas de paz, cada vez más sentidas, y la machacona realidad de los atentados».
Tras denunciar la «larga lista de atentados y extorsiones que, de manera cruel, parece empeñada ETA en seguir manteniendo contra el tejido empresarial vasco», destacó que, además de los «importantes daños materiales producidos, más graves aún son la zozobra y temor que generan en los trabajadores de las empresas, sus familiares y en el conjunto de la sociedad».
Una situación a la que hay que añadir la persistencia de «amenazas por parte de ETA a empresarios, pequeños comerciantes y profesionales de este país». Imaz destacó la labor que llevan a cabo los mismos en Euskadi, consistente en «trabajar y contribuir con ilusión e iniciativa a que la sociedad vasca siga mejorando sus cotas de bienestar y calidad de vida».
Reacción de la sociedad
A pesar de esta situación, el presidente del EBB resaltó que la sociedad vasca «ha dado pruebas de gran madurez y sensatez en momentos difíciles». A este respecto añadió que «viene demostrando día a día su sentido crítico ante todo tipo de incumplimientos cívicos, y sabe reaccionar con vigor ante la conculcación de Derechos Humanos».
Por todo ello, el EBB quiso expresar ayer tres ideas fundamentales: su «solidaridad» con todas las víctimas de la extorsión, que «cuentan con el respaldo de la inmensa mayoría de la sociedad vasca»; el reconocimiento del «papel fundamental del tejido económico vasco en el progreso y desarrollo de nuestra sociedad», a los que expresaron asimismo su «apoyo y cercanía», y la exigencia a ETA de que «cese su actividad de extorsión, amenaza y ataque a la dignidad y las libertades básicas de las personas, y desaparezca definitivamente de la sociedad vasca».
Ya por la mañana, la secretaria del EBB, Josune Ariztondo, explicó que el análisis concreto de esta cuestión por parte del EBB es consecuencia de que la «grave situación de chantaje y de extorsión» al empresariado por parte de ETA «se está prolongando demasiado». |