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El suizo Dick Marty explica a los miembros del consejo de Europa los primeros resultados de su investigación. AFP |
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Una investigación que es ineludible
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Una investigación encargada por el Consejo de Europa concluye que es inverosímil que los Gobiernos no estuvieran al corriente de los cientos de vuelos de la CIA transportando prisioneros.
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Juan Carlos Latxaga
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LA INVESTIGACIÓN QUE ESTÁ llevando a cabo el Consejo de Europa en relación con los vuelos secretos de aviones de la CIA transportando prisioneros sospechosos de terrorismo de un país a otro para torturarlos, ha colocado la pelota en los tejados de los correspondientes Gobiernos implicados, entre ellos el español, puesto que existen denuncias de presencia de este tipo de aviones en los aeropuertos baleares y canarios. La investigación hace referencia a cientos de vuelos, que han transitado «por numerosos países europeos» y concluye que «es inverosímil» que los Gobiernos respectivos, o sus servicios secretos, «no estuvieran al corriente» de lo que estaba sucediendo en su espacio aéreo y en sus aeropuertos. El senador suizo Dick Marty, encargado por la Comisión para llevar adelante la investigación, está ahora a la espera de los informes que le deben entregar el Centro de Satélites de la Unión Europea y Eurocontrol, el organismo que supervisa el tráfico aéreo, para completar y documentar su trabajo.
Las primeras denuncias periodísticas y de organismos de defensa de los Derechos Humanos han tomado cuerpo en una investigación oficial. Por supuesto que a Marty le resultaría mucho más fácil su trabajo si los Gobiernos afectados se dieran por aludidos y miraran debajo de sus alfombras. Mala cosa sería que todos aquellos que han estado afeando la conducta a Bush durante estos años, resultaran unos hipócritas colaboradores de la política del presidente estadounidense, porque hubieran estado mirando hacia otro lado mientras los detenidos viajaban camino de los centros de tortura subcontratados en países donde ésta se practica sin remilgos legales. Al Gobierno de Zapatero, sin ir más lejos, le faltó tiempo para dar por buena la versión de la Casa Blanca negando la existencia misma de los vuelos clandestinos. A la vieja Europa le corresponde levantar un dique para contener la corriente que se está llevando por delante una concepción de la vida y unos derechos conquistados a lo largo de tantos años de reivindicación y lucha. El propio presidente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, René Van der Linden, ha instado a los Gobiernos miembros a actuar para descubrir la verdad de este asunto en sus respectivos países recordando que la máxima prioridad de combatir el terrorismo no puede significar la renuncia al «respeto al Estado internacional de Derecho». Bonitas palabras las del presidente. El tiempo dirá si, además, tienen algún significado. |
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