Raras veces se había generado en Roma tanta excitación, tanta tensión, ante la publicación de una encíclica papal como hasta la fecha. Desde hace meses circulan en el micromundo del Vaticano, así como en la ‘‘mundana Roma’’, rumores acerca de que el Papa alemán tiene algo importante que comunicar a los fieles del orbe. Quien haya seguido la agitación mediática reciente podría deducir que la primera encíclica del Papa Ratzinger interesa a los italianos al menos tanto como todo lo que ocurra en la palestra política.
Para el mediodía de hoy está prevista la presentación oficial, en rueda de prensa a cargo de varios cardenales de la curia, del texto de la encíclica "Deus caritas est" ("Dios es amor"). En las últimas semanas, el mismo Papa ha contribuido a aumentar la atención mediática en torno al texto.
La difusión de la encíclica ha tenido que aplazarse en numerosas ocasiones (parece que, en principio, se debió a problemas de traducción). Pero fue el propio sumo pontífice quien, en un sorpresivo «golpe de efecto», anunció la fecha de la publicación durante una audiencia general, ante miles de fieles. Y desde hace una semana, no desaprovecha ninguna ocasión para recordar ante quien le visite la inminente publicación de la encíclica.
«Hoy en día se abusa tanto de la palabra amor que la gente tiene miedo a pronunciarla», se lamentó recientemente Ratzinger en el curso de una audiencia privada. «Es preciso purificarla (la palabra amor) para volver a conferirle su prístino esplendor», aseguró el sumo pontífice. |