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Ordenador público, tV de plasma privada
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Iñaki González
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Un informe de la OCDE concluye que los jóvenes estudiantes que tienen acceso habitual a un ordenador sacan mejores notas en matemáticas, que es una de las obsesiones ancestrales de los padres en a la formación de nuestros hijos. El informe supone una alerta para que afrontemos con una nueva perspectiva el asunto del derecho a la educación. Tampoco hacía falta que viniera la OCDE a confirmarnos que no basta la escolarización para garantizar una buena formación pero sí es bueno que empiece a despertar en nosotros dudas y preguntas que quizá no nos haríamos de otro modo. A mí se me ocurre que hay un riesgo evidente de discriminación en el acceso a una educación en igualdad por razones socioeconómicas. Hoy por hoy, por generalizado que pueda parecernos su uso, poseer un ordenador sigue siendo una cuestión de excedentes económicos en la familia. A diferencia, en cambio, de la prioridad que supone para muchos comprar a plazos un "home cinema" o una tele de plasma que ocupe media pared para sentarnos a dos metros de ella y dejarnos además los ojos. Claro que ésta es una derivada de responsabilidad individual muy incómoda de plantear a las familias. Hay otra cuestión a la que nos apuntamos todos más fácil y que también es importante: adaptar la educación pública de calidad a las variables tecnológicas que llegan. Es un camino obligado, emprendido por algunas administraciones pero que choca con las limitaciones presupuestarias que todos conocemos. Lo que ya sería cabreante es que el dinero público que detraigamos de otro uso para dotar de ordenadores a las escuelas nos anime a comprarle una videoconsola al niño porque lo otro ya lo tiene en clase. |
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