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El hall del Palacio Euskalduna exhibió una imagen espléndida durante el cóctel posterior a la gala del deporte de DEIA |
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Viaje al corazón del universo atlético
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Cientos de invitados abarrotaron el palacio euskalduna en una noche en la que un jamón fue protagonista distinguido
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Jon Mujika Bilbao
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Estuvo el hombre más envidiado del mundo. La XXVIII edición de la Gala del deporte vasco de DEIA, llevaba a contrarreloj por Josu Loroño (bajó el registro hasta los 56 minutos y 57 segundos...), estuvo plagada de historias de superación, de retos y sorpresas que aparecían sobre el escenario del Palacio Euskalduna, como si saliesen de un baúl de mago. Y, sin embargo, todas las miradas se centraron en Ramontxu González Arrieta. Él es el compañero de viaje de Joane Somarriba, ausente en la noche del pasado lunes debido a la buenaventura de un embarazo feliz que, no obstante, se ha encrespado en sus primeras rampas, y el propietario del premio más apreciado de la noche: un jamón de jabugo envuelto en papel de celofán.
Hubo, ya digo, muchas historias que contar: desde el trasiego en busca del futbolista perdido (el teléfono de Fran Yeste debe ser el mismo que el de Harpo Marx, el cómico mudo...), hasta el traje de mil rayas de Valery Karpin, que cogió un vuelo desde Vigo para acercarse a orillas del Nervión; desde las acrobacias de Armando Rabaneda y Fabrizzio Gianinni a los malabares con el balón de Juan de Madrid (ha llevado su dominio del balón hasta Buenos Aires, donde actuó en el programa de Diego Armando Maradona...); desde el luto de Edurne Pasabán (la muerte de un familiar le impidió acudir...) al error de cálculo de Aitor Oroza, quien dudó de la capacidad de Loroño para llegar a meta al dictado del cronómetro; desde el anuncio de Javier Población de que volverá a presentarse a la presidencia del Club Deportivo de Bilbao, al traje "tiroteado" por las polillas del payaso acróbata, Arturo Cristóforo.
Una alfombra azul trazaba el camino hacia la gloria, la misma que desdeñaron, hay que decirlo, algunos deportistas que prefirieron el descanso a las luces de neón, como si la recogida de un premio fuese un maratón. Por ella desfilaron un sinfín de invitados. Xabier Jon Davalillo, por ejemplo, fue en busca de una corbata para fotografiarse con una sonrisa en la boca tras el éxito de Lagun Aro en el BEC frente al Tau. José Miguel Corres y Fran Elorriaga, patrones del imponente escenario, también lo festejaban. También quedaron impresas las huellas de Juan José Aurtenetxea y Pilar Maura (Aurtenetxea, S.A.); José Juan Dublang , gerente de Auvol; José Ángel Abásolo, gerente de Goñi Motor, y Ana Landeta, gerente de Mercedes Aguinaga. Suyos fueron los apellidos de cuatro de los premios grandes de la noche...
Era la alfombra de Oriente, la misma que llevó al paraíso del mundo del deporte a Javier Pérez, Ricardo Barkala, Garbiñe Atxalandabaso, Julio Ibarra, que arrojó el guante al propio Loroño y acabó reconociéndole su velocidad «pese a que anda mal de la cachaba», Jon Emaldi e Isidro Elezgarai, de Caja Laboral; Luis Uriona, acompañado por su hija Itziar, David Larrañaga y Esperanza Isla, Jorge Barrie, Julen Belaustegi, Pelayo Serrano, Gonzalo Márquez, Iñigo Gutiérrez, Ana Urkijo, Igor del Busto, Alfonso Larrazabal, Javier Madariaga, Fernando Rueda, del Elai Alai; Alejandro Rueda, miembro del txoko "Txalaparta" del Athletic; Iñaki Barrenetxea, José Hierro, Koldo Ortiz de Vallejuelo, José Olaizola, Nagore Llona, Egoitz Iturbe, Julio Alegría, Judith Cano, Lourdes Fernández, Mónica Suárez, Silvia Osorio y un buen número de invitados que disfrutaron de la tarde-noche.
Fue un ir y venir de nombres propios. Fernando Lamikiz acudió acompañado por Fermín Palomar, mientras Jon Larrea vivía pendiente del teléfono y Eukeni Olabarria también se paseaba por el hall del Palacio Euskalduna en el cóctel posterior a la cita. Entre bandejas dignas de mesa de rey y copas de vino se movieron Miguel Madariaga, Manu Sarabia, Iñaki Barrenetxea, el presidente de la Federación Vasca de Ciclismo, Iñaki Iglesias; Marta Barbado, Joana García, Nerea Díaz, Periko Alonso, Iñaki Urrutia, Miren Barrenetxea, Txema Bizueter, Juan Luis Madariaga, Txuskan Coterón, Juan Carlos Urrutxurtu, Arturo Trueba, Alberto Biota, Esther Pacheco, Marga Cristóbal, la presidenta de Bilbao Dendak, María Loizaga; la futbolista rojiblanca, Lorena Sánchez, Fernando Quintanilla, "Txirri", y un buen número de gente que vive el deporte como un sentimiento, por mucho que para algunos, vamos a reconocerlo, haya pasado la hora del ejercicio. Por la tumultuosa ‘‘carrera popular’’ ella se movieron el gerente de Asegarce, Iñigo Zalbidea, Oiana Chantre, Jorge y Eddie Peñín, Arantza Olazagarre, Iñigo Azpiri, Maries Axpe, Óscar Royuela, Gara Aguado, Mario J. García, Mireya Zubiaur, Txomin Ampudia, Teodoro Torres, la gente todoterreno del ciclismo, desde Iñigo Landaluze a Iker Camaño, pasando por David López, Antton Luengo o Julián Gorospe, Ander Madariaga, Goiatz Iturbe, José Luis Izagirre, el presidente de Hondarribia, José Miguel Elduayen y muchos presentes que brindaron por la buena salud del deporte vasco.
Alrededor de este atlético universo se movió la gente de DEIA. Desde el director general de Editorial Iparraguirre, Xabier Basañez, al presidente del mismo grupo editor, Juan Ignacio Guezuraga, pasando por Iñaki Alzaga, el director del periódico, Iñaki González, Alex Garate, Manu Suárez, Susana Muro, Josu Molinos, Iban Endaya, Aitor Hormaeche y muchos de cuantos manejan los hilos. El equipo de deportes capita-neado por José Ramón Cirarda en el que Unai Larrea, Igor Camaño, Javier Núñez, Igor Santamaría, César Ortuzar y Pako Ruiz y otros muchos se dejan hasta la última gota presenciaron la gala con la esperanza de que todo funcionase con la precisión de un ‘‘pistard’’ en las grandes pruebas. Están listos para cantar un nuevo año de hazañas deportivas vascas. |
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