TVE está celebrando su quinquagésimo aniversario en un acto de promoción y nostalgia a partes iguales. La promoción corporativa del ente le presupone su liderazgo informativo y de entretenimiento, dando a entender que es la cadena que ha estado en todos los cambios políticos y sociales que han afectado a la ciudadanía, desde el franquismo al Estatut catalán. La nostalgia es el fruto de la reflexión en torno a la libertad creadora cuando no existían las audiencias. TVE no va a comunicar oficialmente que se ha equivocado en su gestión y en una programación anodina, como Acebes no va a pedir disculpas por su gestión por el 11-M. Cada vez que sale el político avetense, la pantalla debería rebelarse y quitar los colores vivos, para situarse en un triste color gris, sin blancos y negros.
Cuando un reportero de “Caiga quien caiga” se fue a la Plaza Mayor de Salamanca a recoger los testimonios de la calle, dos mujeres acogieron con gusto las preguntas del chaval, al verlo vestido elegante, de blanco y negro. Pensaron que era de la Cope, aunque tuviera una cámara a sus espaldas. Acebes vive así, en su mundo particular, de grises, donde sólo «alguien» se equivoca.