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El callejón de las botxerías
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La vuelta al mundo en medio día
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La Diputación Foral de Bizkaia ofreció ayer una recepción oficial al cuerpo consular acreditado en Bizkaia como acto de hermandad con los pueblos de la tierra que se prolongó con una vista guiada por las entrañas del BEC y una comida en el hotel Sheraton Bilbao, donde se habló sobre la posibilidad de conocer y ser conocido en las cuatro esquinas.
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Jon Mujika
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Ni el más audaz Julio Verne del siglo XXI, en el supuesto de que aún quede alguien capaz de dar en el blanco de la diana del futuro que nos espera con el dardo de su imaginación, hubiese alcanzado a tanto. Esta es la crónica de una vuelta al mundo en medio día, el tiempo que duró la recepción oficial brindada por la Diputación Foral de Bizkaia, con José Luis Bilbao al frente, al cuerpo consular de la villa. En un acto solemne celebrado dentro del palacio foral hubo intercambio de parabienes y buenos deseos entre el propio diputado general, el decano del cuerpo consular, Thierry Fraysse y el presidente de la Cámara de Comercio, Ignacio María Echeberria, quien aprovechó para recordar los lazos de mar de Bizkaia con otros pueblos. Al acto acudieron Juan Luis Laskurain, Enrique Velasco y Juan Carlos Landeta, ambos ‘‘orfebres’’ de la Cámara, Juan Álvarez, en nombre de la República Dominicana, la belga Sylvie Lagneaux, el ecuatoriano Pablo Buitrón, Pedro Elordui, en nombre de Dinamarca, Isidoro Beltrán, cónsul de Nicaragua, Octavio Pantaleón,cónsul de Costa de Marfil, Herman Díez del Sel, diplomático austriaco, Carlos Lertxundi, representante de Sudáfrica, el finés José María Candina, el cónsul alemán José Boogen, Yolanda Rojas en nombre de Venezuela, el guatemalteco Antonio Maizcurrena, el boliviano Fernando Gómez, la diplomática colombiana, María Smith, José Miguel Zaldo en representación de Marruecos, el ‘‘noruego’’ Luis Cañada, Carmen Baldrés en nombre de Portugal, Giorgio Baravalle, ya se imaginarán ustedes que italiano, José Miguel Arechavala en nombre de México, Marcos Picornell en nombre de Uruguay y algún otro diplomático más que atendió con interés el discurso del diputado general, jalonado con la entrega de un cuadro alegórico de Bizkaia, con un corazón de hoja de roble. La misma atención pusieron ante su cicerone en el BEC, José Miguel Corres, que les recibió poco después en esa fábrica de sueños y oportunidades que es la nueva feria de muestras o sobre los manteles del Hotel Sheraton, donde regodearon los paladares. La cita sirvió para conocer de primera mano las ventajas de una tierra como Bizkaia, para agradecer a los diversos países su mirada atenta a Bilbao y para escuchar a José Luis Bilbao aquello de «qué hermoso sería un mundo sin fronteras», el mismo que ayer se apiñó alrededor de la casa mayor de Bizkaia. |
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