 |
|
|
 |
Un numeroso grupo de estorninos, que apenas se diferencia de las hojas, en un árbol del parque de Doña Casilda. J. G. |
|
| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
|
La abundancia de estorninos en Doña Casilda no supone un riesgo sanitario
|
|
«Es un ave muy sociable y se ha adaptado al medio», aseguran los expertos
|
 |
|
Patricia Martínez Bilbao
|
 |
La abundancia de estorninos durante la temporada de otoño e invierno en el parque de Doña Casilda, que tanto preocupa a los paseantes, no es considerado una plaga ni una extrañeza por los ornitólogos. «Todos los años son los mismos, vienen en octubre y se van a finales de marzo. Lo que sucede es que durante el día están repartidos y no se ven, pero cuando se juntan la gente se sorprende», explicaba Juan García Astigarraga, miembro de la Sociedad ecológica Lanius.
Aún así, los estorninos han cambiado su comportamiento: cada vez se quedan más en Bilbao, ya que antes se iban más a Castilla, Aragón o Andalucía, y migran menos. «Es un ave muy sociable y aquí están cómodos, se han adaptado al medio», comentaba Astigarraga. «Es lo mismo que ha pasado en otras partes del Estado con la cigüeña: ahora la mitad migra y la mitad se queda, ya que encuentran fácilmente comida en los vertederos», añadía.
Sin embargo, la aportación de los estorninos al medio vizcaino no supone ningún peligro para el medio ambiente ni para las especie autóctonas. «El único peligro es para el hombre, cuando de repente te manchan la chaqueta», bromeaba Astigarraga. No obstante, estas aves sí que pueden provocar algún problema a los agricultores; y es que, durante el verano, cuando van a Francia, son insectívoros. «Por el contrario, durante el otoño, suelen ser fructíveros y pueden comerse los frutales que se encuentran», expresaba el ornitólogo. Aún así, también existe la parte positiva de la moneda. «Es una forma de propagar la semilla, ya que van abonando otras zonas».
Para Astigarraga, tampoco aporta ninguna dificultad al famoso problema de la gripe aviar, ya que algunos especialistas hablaron de la migración de las aves como una forma de extender la enfermedad. «Está bien que haya preocupación, pero no tan exagerada. Se trata de una gripe difícil de combatir, pero no se puede hablar de pandemia», explicaba. «Van veintitantos muertos y 150 afectados de 6 mil millones de habitantes mundiales. En el Estado mueren 10 personas al día en accidente de tráfico: eso sí que es un problema», indicaba.
Desaparición de hábitats
La verdadera preocupación de los ornitólogos se centra en la posible desaparición de aves en la zona del Abra. Según Astigarraga, hasta que comenzó el desarrollo industrial era un paraíso ornitológico. «Era el eje de aves migratorias mejor del Cantábrico». En estos momentos, sólo quedan dos zonas de aquella maravilla: «los humedales de la playa de la Bola en Getxo y Lamiako», donde se encuentran desde 14 especies de gaviotas diferentes hasta martin pescadores. En total, unas 100 especies de aves fijas y otras accidentales.
Sin embargo, con la construcción de la depuradora en Lamiako y las obras del puerto para el atraque de cruceros turísticos de Getxo puede afectar a estas zonas. «Lo vamos a perder y es una verdadera pena que nuestros hijos no puedan disfrutar de esta maravilla natural».
Las instituciones escuchan, pero no mueven un dedo para aportar alguna solución al problema. «Estoy totalmente de acuerdo con la evolución industrial y el desarrollo pero se pueden hacer las cosas de otra forma», comentaba Astigarraga. Para el ornitólogo, las medidas necesarias suponen un poco de interés y «cuatro duros», como las boyas que podrían colocarse en la Bola para que las aves estuvieran separadas de las actividades humanas. «Se podría hacer un centro de la ciencia aprovechando las infraestructuras diferentes, o colocar carteles o telescopios. Pero lo básico realmente no supone ningún esfuerzo», explicó.
«Es triste la realidad que existe en Bizkaia y en el Estado. Hablan de sostenibilidad y por ello construyen un bidegorri, pero les da igual que pase por un paraíso natural», criticó Astigarraga. |
|