Decenas DE miles de albaneses acompañaron el ataúd del presidente kosovar Ibrahim Rugova, adornado con la bandera nacional, hasta el ‘‘cementerio de los mártires’’ en Pristina, donde fue enterrado ayer.
Varios jefes de Estado, ministros de Exteriores y políticos destacados como Javier Solana estuvieron presentes en el funeral de Rugova, que murió el sábado a los 61 años de cáncer de pulmón. En Pristina, los comercios, las escuelas y la administración permanecieron cerrados.
Rugova fue enterrado en un recinto circular de 16 metros de diámetro, junto al monumento a los mártires del ejército Ejército de Liberación de Kosovo caídos en la guerra civil de 1998-1999. Alrededor del círculo se plantarán 61 árboles, uno por cada año de su vida. Tan sólo hay una placa de mármol sobre la tumba. La ceremonia se realizó siguiendo normas estatales, no religiosas. |