El Tribunal Supremo celebrará el miércoles día 8 la vista del recurso de los presuntos miembros de ETA, Garikoitz Arruarte y Gorka Loran contra la sentencia de la Audiencia Nacional que les condenó a 2.775 años de prisión por haber colocado en la Nochebuena de 2003 una maleta bomba en el intercity Irún-Madrid.
La sentencia, dictada el 6 de mayo, consideró a los dos recurrentes autores de un delito de pertenencia a banda armada, otro de daños terroristas, uno de tenencia ilícita de armas y 184 de homicidio en grado de tentativa, tantos como viajeros.
Según la Audiencia Nacional, aunque los presuntos miembros de ETA habían programado la bomba para que explotara cuando el tren estuviera ya vacío, «el artilugio podía haber estallado en cualquier momento anterior a causa de otra maleta o bulto que se colocara sobre él, por un golpe fortuito o al recibir una descarga eléctrica natural como la generada durante una tormenta o por el propio movimiento del tren». Así, el tribunal afirmó que se daban los requisitos para condenar a los procesados por homicidio en grado de tentativa, pues aun cuando su intención no fuera causar la muerte dieron los pasos para que se produjera ese resultado.
«De haberse producido la explosión, su potencia, el tipo de transporte en que estaba colocado y los trozos de metal y otros objetos que hubiera generado al reventar la estructura del tren, hubiera muerto un número elevado de personas», señalaba la sentencia. La resolución añadía que existía «una alta probabilidad de que hubieran fallecido todos los ocupantes así como las personas que se encontraran próximas al mismo, circunstancia ésta de la que eran conscientes los procesados». |