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EL PRESIDENTE ESTADOUNIDENSE interpretará hoy la habitual liturgia anual de presentar ante el Congreso los Presupuestos federales para el año 2007. Los ejercicios presupuestarios en EE.UU. arrancan en octubre de cada año, por tanto, los que ahora presenta el inquilino de la Casa Blanca se refieren a las cuentas que tendrán vigor a partir del próximo otoño. Por supuesto, se trata del Presupuesto más elevado de la historia norteamericana, elevándolo a casi 2,8 billones de dólares medidos en términos europeos, y eso supone un aumento del 2% frente al ejercicio anterior. La principal partida de gasto se corresponde con Defensa, que aumenta un 7% hasta situarse en los 439.300 millones de dólares. Esa cifra no incluye los 120.000 millones necesarios para cubrir los gastos bélicos generados en Irak y Afganistán. Otro gran rubro es el de la seguridad interior, que asciende a 43.000 millones de dólares, también con un incremento del 7%, y donde, asimismo, se observa la ausencia de algunas partidas de gasto cierto como, por ejemplo, los recursos públicos destinados a paliar los efectos de los huracanes «Katrina» y «Rita», que ya suman un gasto de 105.000 millones de dólares. Los programas de Sanidad y Asistencia públicas se mantienen en los 320.000 millones de dólares. En cuanto a los recortes en el gasto, se observan restricciones presupuestarias en 141 programas federales, que van desde la Educación hasta la atención a la tercera edad, donde se consigue un ahorro testimonial de 15.000 millones de dólares. Esta arquitectura presupuestaria acaba arrojando un déficit formal de 354.000 millones de dólares, casi un 1% menos que el que se va a generar este año, y que genera una amplia ola de incredulidad entre unos analistas que hablan de un desequilibrio en las cuentas públicas de 433.000 millones de dólares, sin contar con los gastos de las operaciones bélicas en Irak, ni con la reconstrucción necesaria para superar los efectos de los huracanes en Louisiana. |