VESTIDA CON con una rebeca rosa y una camiseta negra, y visiblemente impresionada por los centenares de cámaras fotográficas que disparaban sus flashes, Isabelle Dinoire, la mujer francesa de 38 años sometida al primer trasplante parcial de cara el 27 de noviembre pasado fue la primera en tomar la palabra.
Con el gesto ligeramente entumecido, la parte izquierda de su rostro hinchada y visibles cicatrices, pero con un aspecto normal, expresó su voluntad de retomar una vida normal cuando acabe el período de observación y recuperación, que sigue desarrollándose en Amiens.
Isabelle Dinoire recibió una nueva nueva nariz, mentón y boca en una operación realizada en noviembre pasado. Su perro labrador la mutiló y las heridas le impedían comer y hablar. Ayer apareció con su nuevo rostro ante las cámaras, aunque con dificultades para expresarse normalmente. «Tengo una cara como todo el mundo», dijo.
Arropada por los dos equipos médicos que la atienden, lamentó la gran presión mediática que han sufrido su familia y la de la donante, así como sus vecinos. «Quiero decir que nada de esto habría sido posible si no hubiese habido la donación», dijo la mujer, que presenta dificultades para vocalizar correctamente, ya que su labio inferior está paralizado, lo que le impide además cerrar completamente la boca. Gracias a la familia de la donante «una puerta al futuro se abre para mí y para otros», subrayó.
Originaria de Valenciennes, la mujer, que tiene una hija adolescente, contó que la noche del drama se había «desvanecido» tras tomar «medicamentos para olvidar una semana perturbadora y con muchas dificultades personales». Cuando se despertó y trató, en vano, de encender un cigarrillo, fue cuando vio que a su lado estaba su mascota y que había un reguero de sangre.
Al mirarse en el espejo se dio cuenta, «horrorizada», de la amplitud de los daños causados por la mordedura del animal.
Dinoire, que se mostró por momentos visiblemente impresionada e intimidada ante el más de centenar de periodistas que abarrotaban el salón de actos del hospital, aunque en dos o tres ocasiones esbozó una tímida sonrisa, relató que tras el accidente no quería salir a la calle por «miedo a la mirada de los otros» aunque más tarde se dio cuenta de que «era como todo el mundo».
Las únicas imágenes que había hasta la fecha de la paciente fueron tomadas durante la intervención, que se efectuó en noviembre pasado, las cuales aparecieron pocos días después en la revista "París-Match", que titulaba en su portada: "La mujer de las dos caras". |