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Los fiscales ponen pie en pared
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Iñaki González
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Los treinta fiscales del Tribunal Supremo cerraron filas en torno a la recomendación de aplicar la legalidad vigente de modo que Henri Parot pueda acumular condenas. Dudo mucho que un asesino múltiple, del signo que sea, vaya a contar con las simpatías de un fiscal, como no puede contar con las de una sociedad medianamente madura. Por ello, me someto al criterio jurídico de quienes parecen actuar desde un principio profesional no politizante para concluir que, nos guste o no, la norma habilita la medida con carácter general y su limitación sería la que, en todo caso, tendría carácter extraordinario. La campaña mediática activada por el entorno ideológico de la derecha española sigue activa desde el principio inverso al que denuncia. Oradores y editorialistas de profundas convicciones nacionales, que no necesariamente democráticas, esgrimen la conveniencia de actuar en los juzgados en línea con las políticas penitenciarias de excepcionalidad, no sea que la vocación de hallar una salida dialogada a la violencia de ETA tome cuerpo y permita acabar con las expresiones sangrientas de este conflicto. Pero lo que algunos llamaban ayer "versatilidad del Derecho" no es sino someter a éste al arbitrio de la conveniencia de parte según una doctrina que se basa no en la aplicación general del mismo sino en la adecuación de éste "ad homine". Cuando se pretende que la legalidad se tuerza al arbitrio de una intención espuria de someter el interés general a un rendimiento político partidista la democracia se queda por el camino. No es democracia lo que nace prostituyendo los mecanismos de ésta aunque lo sustente una mayoría enardecida. |
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