Irán ha solicitado al OIEA retirar desde mediados de febrero todas las medidas de vigilancia y precintos de sus instalaciones nucleares donde ha mantenido hasta ahora una suspensión voluntaria de actividades. En una misiva enviada al secretariado del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Teherán anuncia que limitará su colaboración con los inspectores internacionales a los Acuerdos de Salvaguardias (controles) que mantiene con la ONU.
Asimismo, el embajador de Irán ante el Organismo Internacional de la Energía Atómica, Ali Asghar Soltanieh, reiteró ayer que su país no aspira a construir bombas atómicas, que sus propios líderes religiosos rechazan, y que su gobierno se apoya en el pueblo y no en las armas de destrucción masiva. «El imán Jomeini maldijo las armas nucleares. La República (islámica de Irán) no se apoya en armas atómicas, sino en el respaldo del pueblo», afirmó el embajador iraní ante la OIEA en una entrevista que publicó ayer el rotativo vienés ‘‘Die Presse’’.
Tras subrayar que Irán ha respetado en todo momento el Tratado de No Proliferación de armas nucleares (TNP), Soltanieh comentó que la decisión de su Junta de llevar el caso iraní al Consejo de Seguridad «no significa el fin del mundo, aunque ese error quedará grabado en la memoria de nuestro pueblo». «Ahora no hay mas que confusión en el mundo: países como Israel, que no forman parte del TNP, están libres de inspecciones, y nosotros, como parte irmante, somos castigados», subrayó el embajador iraní.
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Rusia rechaza el uso unilateral de la fuerza
El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, declaró ayer tras reunirse en Atenas con su homólogo griego, Petros Molyviatis, que en este momento no resulta útil amenazar a Irán con el uso de la fuerza. «Yo aconsejaría que en esta fase no se hagan profecías y mucho menos amenazas», señaló Lavrov. «Sólo se puede poner en práctica la fuerza en el marco de una resolución de las Naciones Unidas», añadió.
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