LOS GOBIERNOS europeos miran con horror la escalada de violencia desatada en el mundo musulmán contra embajadas europeas tras la publicación de varias caricaturas del profeta Mahoma, y por eso la posición común de los Veinticinco sigue siendo un llamamiento a la «calma» y al «diálogo pacífico» que evite un choque de religiones y civilizaciones. Los esfuerzos diplomáticos se centran ahora en implicar a los líderes musulmanes moderados, a quienes la Presidencia de la UE pidió ayer protección para ciudadanos e instalaciones europeas.
Dado lo delicado de la situación y de las drásticas consecuencias políticas que podría tener, Europa no quiere decir una palabra de más. Pero la fuerte tensión existente en numerosos países y el recrudecimiento de los ataques llevó ayer a la Presidencia austríaca de la UE a intensificar su llamamiento a favor de la moderación. Desde Egipto, hasta Argelia, pasando por Etiopía, Irán, Jordania, Indonesia, Líbano, Libia, Marruecos, Paquistán, Arabia Saudí, Siria, Túnez, Emiratos Árabes Unidos y los territorios palestinos entre otros recibieron la petición expresa de la ministra de Exteriores austríaca y presidenta de turno, Ursula Plassnik, para que hagan todo lo posible y garanticen la seguridad. «Lo que es importante es la seguridad de nuestros ciudadanos y de nuestras instalaciones a nivel local. Hacemos un llamamiento a todas las autoridades responsables a que den los pasos necesarios», instó.
El Comité Político y de Seguridad de la UE (Cops), que se reunió ayer a petición de Dinamarca para coordinar el trabajo de los Veinticinco, también mostró su preocupación. La solución que propugnan, la misma que defienden todas las instituciones europeas: intensificar el diálogo y la coordinación con organizaciones internacionales como Naciones Unidas, la Conferencia islámica y los países árabes. «Hay que pedirles que controlen la situación», explicó la portavoz del Alto Representante para la Política Exterior, Javier Solana.
Y es que a juicio de los mandatarios de Turquía y España, Tayip Erdogan y Rodríguez Zapatero, «todos seremos los perdedores si no conseguimos desactivar de inmediato esta situación», señalan en un artículo conjunto publicado por el diario ‘‘Internacional Herald Tribune’’. Los dos promotores de la ‘‘alianza de civilizaciones’’, reclaman «calma» y sobre todo «respeto» porque «la única forma de construir un sistema internacional más justo» pasa por el «máximo respeto hacia las creencias de las dos partes», reivindican. |