El secretario general de LAB, Rafa Díez Usabiaga, consideró ayer que es «hora» de que el «Estado apueste por las vías políticas y democráticas», y aseguró que, de cara a un proceso de soluciones, será «inevitable» que el Gobierno del PSOE haga desa-parecer las leyes que, a su juicio, «amparan la tortura y los malos tratos», como la Ley Antiterrorista y la actual política penitenciaria.
Díez Usabiaga compareció en Donostia para mostrar su adhesión a la manifestación convocada el próximo sábado en la capital guipuzcoana para denunciar «la práctica de la tortura y los malos tratos» por el Grupo Contra la Tortura (TAT), y que partirá a las cinco y media de la tarde desde el Boulevard.
El dirigente de LAB estuvo acompañado de algunos miembros del sindicato, algunos de los cuales dijeron sentirse «víctimas del conflicto político entre Euskal Herria y los estados español y francés». Díez Usabiaga denunció que «hay sectores y organizaciones que quieren patrimonializar el concepto de víctimas» y que, además, son los que «se enfrentan a soluciones estables, democráticas que permitan superar todas las violencias en este país». A su juicio, «hay dos fuentes claras de generación de la tortura, la Ley Antiterrorista», por las medidas de incomunicación, y «la actual política penitenciaria», por la dispersión, el aislamiento, y «la negación de asistencia sanitaria».
El dirigente de LAB opinó que, «en esta coyuntura política en la que se habla tanto de posibles escenarios de diálogo, negociación y soluciones», y en la que «todos tendremos que asumir compromisos en la búsqueda de un proceso de soluciones», es «indispensable hacer desaparecer la tortura, los malos tratos y, sobre todo, las leyes que permiten que eso se pueda generar».
En esta línea, destacó que «en muchas ocasiones, se le plantea a la izquierda abertzale que tienen que hacer una apuesta por las vías políticas y democráticas». Para el dirigente sindical, es «hora también» de que «ambos estados digan públicamente que están dispuestos a hacer una apuesta por las vías políticas y democráticas» y en la «abolición de leyes planteadas para una estrategia de guerra». |