El proyecto de Estatut catalán ya ha llegado a la Comisión Constitucional. Se encuentra en una tercera fase, tras su aprobación en el Parlament y después del preacuerdo cerrado entre el PSOE y el PSC con los nacionalistas de CiU e ICV. Ayer todo transcurrió según se esperaba. La Comisión Constitucional ratificó a los 22 parlamentarios que, a puerta cerrada, debatirán el texto durante un mes. En la misma sesión, el PP avanzó su oposición a un proyecto «inconstitucional», y ERC, la otra formación catalana que por el momento se resiste al acuerdo, avanzó que hará «un importante esfuerzo» por sumarse a la mayoría.
Máxima expectación en el Congreso en el día de constitución de la ponencia con la llegada de los líderes de los partidos catalanes que suscribieron el Estatut en setiembre. Y es que a Madrid han llegado, para participar en el debate, los líderes de CiU, ERC e ICV, Artur Mas, Josep Lluis Carod Rovira y Joan Saura. También estará en el grupo de trabajo Josep Piqué, presidente del PP en Catalunya, quien en su turno de intervención anunció que el proyecto es un «despropósito» de filosofía «confederal».
No se esperaba otra cosa del Partido Popular. Piqué prometió debate sereno, con argumentos y sin confrontación territorial. Después, el portavoz del grupo "popular" en la Cámara Baja, Eduardo Zaplana, volvió a hablar de «ruptura del espacio constitucional», y sentenció que la posición de su partido se debe a la «responsabilidad». Ayer, PSOE, CiU o ICV solicitaron que intenten negociar y abandonen «la política del miedo».
Guerra pide esfuerzos
En un esfuerzo por conciliar las, en principio, posiciones encontradas, el presidente de la Comisión Constitucional, Alfonso Guerra, solicitó de todos los partidos una voluntad de diálogo y «sentido común» de todos los partidos. Hasta 13 intervenciones hubo ayer a lo largo de la creación de la ponencia. Quizá los más intensos fueron los de Manuela de Madre y Artur Mas.
La primera, en un tono muy duro, llegó a preguntar al PP «dónde está la tutela de ETA». «¿Cómo se puede caer tan bajo? ¿Cómo se puede llegar a ser tan ruin?», afirmó, entre el murmullo de la bancada "popular". Pese a ello, les ofreció una mano tendida para que abandonen «la crispación y el rencor».
Artur Mas, quien día a día parece más fortalecido políticamente, llegó a avisar al único partido que se opone claramente a que el Estatut se apruebe. «Quien quiera gobernar en España, no debe dar la espalda a Catalunya», llegó a decir. También el socialista, Diego López Garrido fue bastante duro con los "populares".
El resto de portavoces realizaron un llamamiento al debate y al acuerdo de una reforma «necesaria y positiva para Catalunya y España». Aitor Esteban, por parte del PNV, transmitió sus «mejores deseos» para el éxito de la tramitación parlamentaria del Estatut. |