LA QUERELLA presentada en la Audiencia Nacional por más de un centenar de trabajadores de Babcock contra antiguos responsables de la empresa, así como altos cargos de la Sepi y contra los actuales propietarios de la compañía subraya cómo la contabilidad de esta empresa «está llena de falsificaciones, instadas por los querellados, en el ejercicio de un verdadero manual de falsificaciones contables», según ha podido saber este periódico en medios jurídicos.
En la documentación aportada al Juzgado de Instrucción Central del alto tribunal como parte del andamiaje pericial para sostener esta querella aparece un correo electrónico remitido el 15 de febrero del pasado año por el querellado Ernst Czisch, actual director financiero, al jefe de Administración, con un texto explícito relativo a una factura: "Por favor, regístralo para intercompany. Lo pagamos cuando Sepi nos lo apruebe en el flujo de caja negativa", incluyendo en el mismo mensaje el siguiente recado: "Las facturas de AEE que valen como facturas oficiales siempre empiezan con RX. Cuando empieza con UT no son facturas oficiales. Por ejemplo, la factura que empieza con UT del sr. Mooshammer sobre 129.000 euros -purificación de gases- no es factura. Cuando lo ha contabilizado, tiene que rectificarla y destruirla", según han aportado a este periódico fuentes conocedoras de esta querella.
A juicio del bufete que lleva esta iniciativa, y tal como ya tiene constancia la Audiencia Nacional, este texto así transcrito «no precisa de ninguna aclaración, ya que se trata de un verdadero manual de falsificación de la contabilidad de BBE».
Según esta interpretación, el querellado Czisch indica que hay dos clases de facturas que vienen de Austria, de AEE. Las primeras que empiezan por "UT" no son oficiales, y detalla, con toda precisión, para que «la falsificación se haga imposible de encontrar», advirtiendo al alto tribunal que en «BBE funciona un auténtico grupo organizado de delincuentes». |