«El obispo me pidió, expresamente, que transmita a la familia sus condolencias» Carmelo Etxenagusia Obispo Auxiliar de Bilbao
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Larrabetzu despidió ayer a Alain, Gorka e Iñaki, los tres adolescentes de la localidad que el domingo perdieron la vida en accidente de tráfico. En un respetuoso silencio, sólo roto por el llanto de sus familiares y sus compañeros más jóvenes, vecinos y amigos quisieron acompañar a las familias en el funeral oficiado por el obispo auxiliar de Bilbao, Carmelo Etxenagusia.
La parroquia de Andra Mari estaba ya abarrotada a las cinco de la tarde, una hora antes de que comenzara el oficio religioso. No sólo la iglesia se quedó pequeña; vecinos, amigos y compañeros del instituto de Derio en el que estudiaban los tres jóvenes y de los equipos deportivos en los que militaban tuvieron que seguir la ceremonia desde la calle, a través de altavoces. Entre ellos, el entrenador de Gorka en el Sondika, Aitor Mujika, recordó al joven portero como «un compañero terrible, un líder» y adelantó que el equipo jugará, por expreso deseo de la familia, el partido que el domingo les enfrenta al Lemoa.
Los pequeños compañeros de Iñaki G. en el infantil preferente del Athletic estuvieron arropados por una representación del club, encabezada por la junta directiva, con Fernando Lamikiz al frente, y en la que también se estuvieron jugadores como Gurpegi, Luis Prieto o Murillo.
En su homilía, el obispo auxiliar destacó el apoyo mostrado por vecinos y amigos, «dando un bello ejemplo», cuando la muerte de los tres jóvenes, «estudiantes aplicados, deportistas ilusionados», «ha sumido en la más negra de la noche» a las familias. Asimismo, les transmitió las condolencias que, «de forma expresa», le había hecho llegar el obispo Blázquez. «Que este sentimiento de solidaridad no se quede en estos días, sino que nos acompañe a lo largo de nuestras vidas», finalizó. Las familias también dieron las gracias por el apoyo del pueblo de Larrabetzu, «que han sentido cerca». |