El Ayuntamiento de Sestao ha aprobado en pleno con los votos a favor de EA, PSE-EE, PP y VPS una moción en la que se exige al Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia la «inmediata paralización» tanto de los dos hornos de incineración de fangos como de los siete focos emisores contaminantes, además de la remisión al Consistorio de la documentación de la naturaleza de los elementos contaminantes de estos focos.
Del mismo modo, instan al equipo de gobierno a no conceder la licencia de obras para la ampliación de la instalación de deshidratación de fangos solicitada por el Consorcio el pasado 29 de julio de 2005. En su argumentación, los partidos que promueven la moción exponen que la depuradora de Galindo, que trata el 80% de las aguas residuales del Bilbao metropolitano, «no está respetando los niveles de calidad del aire, con los consiguientes peligros higiénico-sanitarios, ni las emisiones de sustancias cancerígenas, como dioxinas y furanos, de los dos hornos instalados junto al barrio de Simondrogas», afirmó Karmelo Arkotxa, edil de EA en el Ayuntamiento, quien indicó que «con la salud de los vecinos de Sestao no se juega». Por si fuera poco, el edil de EA manifestó que la depuradora carece de la necesaria autorización, así como de la licencia de actividad que exige el departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco. Del mismo modo, EA, PSE-EE, PP y VPS expresaron su preocupación ante la imposibilidad del Consistorio de controlar las emisiones que genera la depuradora, «dado que no está conectada a la Red de Calidad del Aire del Gobierno vasco». A la vista de esta alarmante situación, el alcalde de Sestao Alberto Lozano se comprometió a convocar esta semana una reunión a tres bandas entre Ayuntamiento, Consorcio y Gobierno vasco, a fin de esclarecer todas estas cuestiones. Por su parte, el Consorcio ya ha dado su propia versión.
En el tema de fondo que hace referencia a la contaminación y a los posibles riesgos sobre la salud pública, el presidente del Consorcio Ibon Areso aseguró que «no es cierto que se estén emitiendo dioxinas, furanos y elementos cancerígenos al aire», por cuanto que las incineradoras de fangos no producen este tipo de contaminación, ya que suelen generarse a través elementos clorados por la quema de plásticos y materiales de esta naturaleza. Sin perjuicio de ello, «el Consorcio realiza un filtrado y elimina todos los contaminantes de las emisiones que producen las chimeneas». En este sentido, la Ley de calidad del aire marca un máximo de emisión de 0,1 nanogramos por metro cúbico para que no tenga efectos cancerígenos en la salud. Según explicó Areso, ni en el peor episodio padecido por Galindo «se ha superado la décima parte de ese límite», y lo normal es que los niveles de contaminación se sitúen «100 ó 1.000 veces por debajo de los que marca la calidad de la emisión».
Areso negó el punto referente a que las instalaciones no están conectadas a la Red de Calidad de Aire, órgano que vigila en tiempo real las emisiones que producen las industrias con actividades potencialmente contaminantes a la atmósfera, como son la incineradora de Zabalgarbi o la EDAR Galindo. «Desde hace mes y medio, todos los controles informáticos de esos humos están conectados en red con el Gobierno vasco», señaló Areso. Por tanto, las afirmaciones recogidas en la moción «no responden a la realidad de hoy, por lo que hacemos un llamamiento a la calma». |