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Voces y silencios
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Iñaki González
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Josep Piqué parece haber adquirido el monopolio de la discrepancia en el seno del Partido Popular. Ya fue reconvenido en una ocasión por el propio Mariano Rajoy en beneficio de Ángel Acebes y, al parecer, el presidente de los "populares" catalanes no tiene inconveniente en reiterar su postura. Lo ha hecho esta vez sin tanta estridencia pero con la misma carga de profundidad cuando habló ayer en la televisión pública catalana de la necesidad de su partido de construir propuestas alternativas al discurso sostenido hasta la fecha. Piqué ha notado que el monocultivo intelectual que marca el discurso y la acción política del PP desde que perdió las elecciones puede aparentar un florecimiento en las encuestas del CIS pero, en la práctica, es poca cosecha para gobernar si sigue condenado a la soledad por alimentar el choque con todas las fuerzas políticas. Mayoría absoluta u oposición son alternativas que el ex ministro vislumbra y carece de garantías de que la primera se consiga con una actitud como la sostenida. Piqué resultó ayer clarificador también para comparar su actitud con la de otros próceres de su partido. Lanzó una advertencia directa y explícita sobre los riesgos que implica la construcción de un contra-catalanismo como el que se esgrime por contraposición al modelo de Estado que concibe la derecha española que siguen representando Aznar, desde la comodidad del tramoyista que compone un escenario sin tener que desenvolverse luego en él. ¿Dónde están la voces que, desde el PP vasco, reclamen un respeto a la realidad social mayoritaria en este país? Quizá nadie advierte a Rajoy de que no puede gobernar contra Euskadi porque, a diferencia de Catalunya, creen que sí es posible. La tensión rinde. |
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