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El donostiarra Javier Gurruchaga regresa a sus orígenes con un espectáculo que dará que hablar. Gorka Estrada |
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Javier Gurruchaga quiere montar en el Kursaal un show «para enloquecer»
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El día 10 celebrará con este espectáculo el 30 aniversario de la Orquesta Mondragón
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Mañu de la Puente Donostia
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JAVIER GURRUCHAGA no cambia y demuestra ser un "showman" siempre, sin necesidad de que suba al escenario. Así lo demostró ayer en el Kursaal donostiarra, momentos antes de presentar su próximo espectáculo cuando se "lió" con unos cuantos japoneses que pasaban por la calle. Y después, ante los propios medios informativos, ya en la rueda de prensa.
Y es que el cantante vasco vuelve a su Donostia natal con el espectáculo que servirá para celebrar los 30 años de actividad de la Orquesta Mondragón.
El evento -para el que recupera al irrepetible Popotxo Aiestaran- tendrá lugar en función única (20.00 horas) en el auditorio Kursaal y está abierto a personas de todas las edades que «tengan espíritu y ganas de romper con los esquemas de siempre y con sus pequeños complejos», afirmó el artista a la hora de anunciar lo que será la "Gran Velada".
«Quiero convertir el Kursaal -añadió- en un pabellón o en un balneario psiquiátrico donde la gente se cure de lo suyo, con un espectáculo que hará más que guiños al cine y que ofrecerá canciones de blues, rock and roll y jazz».
La idea del "showman" pasa por recordar en dos horas los tiempos de los Rolling o los Beatles, por homenajear a la Nueva Orleans de Amstrong y Capote, tras la reciente catástrofe que ha padecido con el paso del huracán "Katrina"; o a Iván Zulueta y a la figura de Vicente Ameztoy
También, cómo no y siendo fiel a su persona y a sus convicciones, buscará un "txokito" para meterse con las guerras y con todos los que las hacen, las provocan o las promocionan.
Todo ello, en la Donosti en la que nació hace 48 años, donde pidió un autógrafo a Cantinflas o donde ha venido disfrutando de los festivales de Jazz y de Cine; donde su amatxo quería que fuera txistulari, para acabar como saxofonista en la "mili".
Regresó ayer a sus orígenes sin ser capaz de recordar cuál fue la última fecha que actuó en Donostia. No ignora, eso sí, que viene de triunfar por todo lo alto en un festival humanitario contra la violencia de género en Ciudad Juárez (México) o en otro certamen musical que presentó en la rusa Moscú.
Ahora «con los dos cojones de voz que tengo -dice- y con una buena orquesta», está seguro de no fallar y de agradar mucho a todo el que se anime a presenciar las dos horas de una función que será «de enloquecer", según augura el propio cantante. |
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