«La música es tan importante como la interpretación o como la fotografía» Ángel Illarramendi Compositor
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El compositor Ángel Illarramendi, autor de bandas sonoras como ‘‘El hijo de la novia’’, ‘‘SinFín’’, ‘‘Yoyes’’ o ‘‘Tiempo de tormenta’’, lleva más de veinte años creando música para el cine, un trabajo que ahora ha plasmado en un doble CD con el que muestra que es «heredero de todo lo que suena y ha sonado».
‘‘Illarramendi, 1995-2005’’ es el título de este doble CD que recorre los diez últimos años de trabajo de este compositor guipuzcoano que entiende la música como «una caricia del alma, como un lenguaje que es un elemento más de una película, tan importante como la interpretación, como la fotografía», según cuenta en una entrevista con EFE.
Junto a fragmentos de las bandas sonoras de ‘‘SinFín’’, su último trabajo para el cine, y de ‘‘Una estación de paso’’, ‘‘Buen viaje excelencia’’, ‘‘El rey de la granja’’, ‘‘Luna de Avellaneda’’, ‘‘La isla del cangrejo’’, ‘‘El celo’’, ‘‘Una historia reciente’’, ‘‘Héctor’’ y ‘‘El último viaje de Robert Rylands’’ - además de las citadas anteriormente- , el CD incluye la obertura de su ópera de cámara ‘‘Zapatos de mujer’’ y una parte de su suite sinfónica ‘‘Una historia reciente’’.
Ángel Illarramendi tarda de uno a dos meses en componer una banda sonora, en un trabajo con el que se compromete una vez que le ha gustado el guión y que empieza cuando el director tiene listo un primer montaje.
«Ahí ya hay bastante material de inspiración, ves la atmósfera de la película, cómo respira, sus temas, personajes y situaciones», dice el compositor, que luego, cuando el montaje definitivo del filme ya está realizado, se enfrenta a la tarea de «sincronizar» de forma matemática música e imágenes. «Cuando escribes música para imágenes, es como cuando escribes música para un texto de una ópera, de la misma forma la imagen o el texto te inspira, pero la música tiene que decir algo por sí misma», explica el compositor, para quien la banda sonora «hace que una película crezca bien».
Illarramendi, que ha trabajado para los más diversos géneros, dice que es precisamente «la variedad del mundo fantástico del cine», lo que le más le gusta de su profesión, un trabajo al que se siente «predestinado, ya de niño me encantaba el cine y decía que quería hacer música para películas».
Fue Montxo Armendáriz quien le dio su primera oportunidad en ‘‘Tasio’’ en 1982. Desde entonces la importancia que cineastas, productoras y discográficas han otorgado a las bandas sonoras ha crecido. «Este disco repasa los diez últimos años porque antes no se grababan discos con las bandas sonoras y porque fue entonces cuando empezamos a trabajar con orquestas». |