Cuatro personas que presenciaron lo ocurrido en el mesón Lola de Brenes (Sevilla) el pasado 3 de noviembre, en el que efectivos de la Guardia Civil redujeron supuestamente a un vecino que se interpuso en la detención de un narcotraficante, declararon ayer ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Lora del Río (Sevilla) que el citado vecino «se metió a separar cuando vio a dos personas de paisano que llegaron y tiraron a otra al suelo porque los agentes no se identificaron como tales».
Luis Romero, abogado del vecino explicó que había presentado una denuncia contra los cuatro guardias civiles que intervinieron en los hechos, a los que acusó de supuestos delitos de «lesiones, torturas, coacciones, impedimento a ejercer sus derechos cívicos y atentado contra la integridad moral». Los guardias civiles están citados a declarar hoy para ofrecer su versión.
Uno de los testigos, que salió del bar en aquellos momentos, dijo también, siempre según el letrado, que se empleó «un objeto metálico con forma de linterna», sin especificar de qué se trataba, aunque el denunciante había asegurado que se le dio una descarga eléctrica con un objeto metálico, algo que niega la Guardia Civil.
Otro caso en Gandía
Por otro lado, la Guardia Civil ha detenido a un agente del puesto de Gandía que ayer hirió a un camionero golpeándolo en la cara con la culata de su arma, aparentemente por motivos personales. El agente pidió al transportista que saliera de un bar de la localidad y una vez en el exterior desenfundó su arma e intentó dispararla pero se le encasquilló, tras lo cual la empleó para golpearle. |