Todos los menores suizos encerrados en una masía de Girona que funcionaba como reformatorio ilegal están ya en su país de origen, después de que ayer por la mañana llegara a Suiza el último, informaron fuentes del Departamento Federal suizo de Asuntos Exteriores (DFAE).
Tres extranjeros fueron detenidos por utilizar esta finca como correccional clandestino para menores suizos con problemas de conducta, a los que al parecer maltrataban, entre otras maneras encerrándoles hasta ocho horas diarias en jaulas para jabalíes o privándoles de comida.
La fuente del DFAE explicó que el Gobierno suizo «sabía desde hace días lo que estaba ocurriendo» a través del Consulado General de Suiza en Barcelona, que «ha llamado a la delegada del Gobierno catalán para agradecerle la colaboración». Además, mantiene contacto constante con las autoridades españolas y con los padres, que supuestamente pagaban 4.000 euros mensuales por la estancia de sus hijos en el centro ilegal.
Los tres detenidos, de nacionalidades suiza, francesa e italiana, han reconocido haber encerrado a los cinco menores, de entre 14 y 17 años, en jaulas para animales o haberles privado de la comida si se portaban mal, aunque negaron haberles pegado.
Por su parte, el responsable del reformatorio, Armin Markus Schlegel, aseguró ayer, en declaraciones a una emisora de radio, que sólo encerró a los jóvenes «un par de horas en el lavabo» y que las jaulas para jabalíes «las fabricaba yo mismo y, mientras trabajaba, metía al niño dentro, pero yo estaba a su lado y estaba abierto». Schlegel, que quedó en libertad con cargos, aseguró que «las familias nos apoyan al cien por cien» y que está «autorizado desde Suiza como familia de acogida».
El imputado, de nacionalidad suiza, aseguró que nunca golpeó a los niños, sino que éstos «tenían libre acceso y podían salir e ir al pueblo», por lo que atribuye la denuncia a «un complot entre ellos», porque solían «golpear a uno y después decir que nosotros le habíamos pegado para poder salir y escaparse de aquí».
Schlegel explicó también que a uno los menores «me lo trajeron de emergencia hace dos semanas desde Francia porque ya no aguantaban más» y protestó porque enseñó a los Mossos d’Esquadra todo el recinto «de buena fe y sólo han enseñado lo peor». |