«MI AMADA Chen-Chia-Chu, mi corazón late con más fuerza desde que te vi paseando por el centro de Zhongguancun...». Este o alguno parecido, bien pudiera ser el comienzo de una de las cartas de amor que concurrirán al concurso organizado por dos universidades pequinesas que imparten estudios de español. El certamen de cartas, sólo para ciudadanos chinos, tendrá un premio muy especial ya que, además de la publicación de la obra, se gratificará con «un novio o una novia». Un verdadero enigma en el que se desconoce si el prometido o prometida es otro de los frustrados escritores, uno de los organizadores metidos a ‘‘celestino’’ o un concursante del programa ‘‘Humor amarillo’’.
Este auténtico suplicio chino, lleno de corazones y poesías rosas, lleva por título ‘‘I Certamen de Cartas de Amor. Corazón Dulce’’, un epíteto de lo más contenido teniendo en cuenta la palabrería que rodea cualquier denominación en China donde acostumbran a llamar a un parque ‘‘El jardín de los tres soles sobre el lago calmado’’.
Quizá por eso haya que advertir a los concursantes que ya no es necesario reproducir a rajatabla las técnicas del siglo XVIII, cuando los amantes sellaban sus cartas con cera, y las envolvían en cintas especiales, aunque algunos usen un ‘‘kit’’ especial. Tal vez un papel perfumado y de un tono especial para conseguir el mayor romanticismo posible. No es requisito imprescindible pero puede ayudar a los concursantes del I Certamen de Cartas de Amor «Corazón Dulce», dirigido a chinos conocedores del idioma español.
Si bien, lo realmente relevante es el premio. Un novio o una novia, no de ésos que vienen pegados a los marcos de retrato, sino de los de verdad. El premio también incluye la simbólica cantidad de 1.314 yuanes, al parecer elegida porque en chino esa cifra también es una frase hecha que significa «para siempre», o «en la vida y en la muerte».
Para los que aspiren a ganar y anden escasos de ideas, siempre pueden recurrir a manuales con modelos de cartas de todo tipo: Para pedir relaciones, declaraciones de amor, cartas de chicas aceptando una oferta de amor, rechazando la petición más o menos decorosa, petición de un hombre de cierta edad a una mujer más joven, declaración de un soltero a una viuda... Con estos manuales sólo tienen que cambiar nombres y ya tienen servida su carta de amor.
La sección Cultural de la Embajada española en Pekín ha distribuido las bases del premio, convocado por la Universidad de Estudios Internacionales y la Pedagógica, dos de las más de 15 instituciones que imparten estos estudios en Pekín. La prosa de las bases no es florida y por eso omite ‘‘con todo mi amor’’, ‘‘incondicionalmente tuyo’’: el que suscribe. |