El general francés Philippe Rondot, considerado como un importante testigo en la investigación sobre el escándalo ‘‘Clearstream’’, mantuvo ayer un mutismo total frente a los dos jueces que investigan este caso, origen de una crisis política en Francia. Su comparecencia como simple testigo ante los jueces instructores Jean-Marie d’Huy y Henri Pons, ante quienes fue llevado por la fuerza, se prolongó por espacio de una hora y quince minutos aproximadamente, según explicó su abogado, Eric Morain.
Rondot, de 69 años y que desde 1997 hasta finales de 2005 fue asesor del ministro de Defensa para asuntos de servicios secretos, se había negado a acudir el pasado jueves a la convocatoria de los jueces, en protesta por las filtraciones del sumario a la prensa. Filtraciones que continuaron ayer con la publicación por el vespertino ‘‘Le Monde’’ de varias cartas que el general Rondot habría enviado al actual primer ministro, Dominique de Villepin, en las que quedaría patente que el militar ha tratado en todo momento de protegerle frente a este escándalo, según el rotativo.
‘‘Le Monde’’, que ha publicado en las últimas semanas documentos que los jueces incautaron en la casa de Rondot, dice que el general no desveló el nombre del denunciante anónimo del ‘‘caso Clears- tream’’ a los jueces el pasado 28 de marzo -fecha de su primera comparecencia ante los magistrados- para proteger a Villepin. Según las anotaciones del general, desveladas ayer por el diario, la mención «proteger a D de V» aparece en varias ocasiones.
El nombre del ex vicepresidente del gigante de la defensa y de la aeronáutica EADS Jean-Louis Gergorin, que ha reconocido ser el autor de las dos primeras denuncias anónimas enviadas a la justicia con ficheros falsos de cuentas bancarias de la sociedad Clearstream, era «un secreto de polichinela» en el Elíseo «ocho meses antes» de que los jueces Pons y d’Huy le identificasen, según aseguró en su edición de ayer el diario ‘‘Le Monde’’. |