En la madrugada del domingo la capital de Montenegro, Podgorica, no pudo reprimir su alegría por haber recuperado su independencia de Serbia. Puesto que para esa hora final del domingo superaron el 55% a favor y el primer ministro de Montenegro, Milo Djukanovic, pudo anunciar que al haber votado así más del 60% habían superado el límite impuesto por el Centro oficial de Elecciones Libres y Democracia (CESID) y que, por lo tanto, Montenegro se había liberado de Serbia.
La participación de votantes fue más numerosa que la esperada superando el 86%. Como resultado de este referéndum, la República de Yugoslavia que conocimos con cierta personalidad bajo la dictadura de Tito, que nunca dudó en seguir un camino distinto del de la URSS, ya es historia.
Montenegro -su número de habitantes supera los 650.000- apenas deja la roca de anclaje (Serbia), siguiendo el ejemplo de Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina y Macedonia dejándonos cavilar sobre el futuro de Kosovo. Como la historia se escribe y se interpreta con mayúscula libertad vale el Congreso de Berlín convocado por Bismark (1878) y fue declarado como país soberano por las potencias euro-peas. El reino se arruinó y Montenegro fue declarado como Estado balcánico dentro de Serbia. Desde 1918 Serbia y Montenegro mantenían hasta el domingo pasado una unión sui generisque muchas autonomías dentro de la UE quisieran para sí. |