«Nos tenemos que oponer porque no nos gusta lo que se ha hechoni cómo se ha hecho» Javier Arenas Presidente del PP-A «El consenso sobre la reforma todavía es posible y deseable» Gaspar Zarrías Consejero de Presidencia
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EL PLENO del Congreso debatirá hoy si acepta la tramitación del nuevo Estatuto andaluz, que será el cuarto que llegue a las Cortes en esta legislatura tras el proyecto vasco -que fue rechazado en este mismo trámite- y los de la Comunidad Valenciana y Cataluña, que ya han concluido su recorrido parlamentario. El PP votará en contra de la toma en consideración, según anunció ayer el presidente del PP-A, Javier Arenas, así que se inicia un nuevo itinerario tan complicado como el del texto catalán.
Arenas justificó esta decisión en que al PP no le gusta «lo que se ha hecho y cómo se ha hecho» en el debate y en la aprobación parlamentaria de la reforma, y anunció que su partido mantendrá las enmiendas que ha defendido en Andalucía con el objetivo de encontrar el consenso. «Nos tenemos que oponer al proyecto porque no nos gusta lo que se ha hecho ni cómo se ha hecho», subrayó Arenas, quien, no obstante, anunció que su partido va a intentar que «se arregle», mediante la presentación de enmiendas, una reforma estatutaria «que nadie ha pedido» y que debe ser «útil» a Andalucía.
Tras anunciar que la defensa de la posición del PP en el Congreso va recaer en Mariano Rajoy, como ocurrió con la toma en consideración del Estatuto catalán, Arenas añadió «si alguno quiere interpretar esta oposición al texto como un cierre de puertas, ése es su problema». En su opinión, los que piensen así tendrán, posteriormente, una «difícil justificación» porque su grupo va a presentar enmiendas con el objetivo de «alcanzar el consenso», por lo que volvió a reiterar que el PP «no va a renunciar, bajo ningún concepto, a que esto se arregle» durante el trámite parlamentario.
Indicó que el PP hará hoy en el Congreso lo que su partido ya ha llegado a acordar «en cuatro ocasiones» en reuniones internas, y justificó el rechazo a la toma en consideración en varias razones, entre ellas, en que se trata de una proposición de ley que ha llegado a la Cámara Baja «sin consenso» de los grupos andaluces y es la que viene «con menos apoyo», ya que no está respaldada por un 40% de los parlamentarios autonómicos. Una reforma sin consenso lo convierte en un Estatuto «de segunda o de tercera, pero nunca de primera», según Arenas, quien agregó que otra de las razones es que tiene aspectos que podrían ser inconstitucionales, ya que lleva incluidas hasta 130 enmiendas «copiadas» del Estatuto de Cataluña.
Igualmente, denunció que el texto «no garantiza» el máximo techo competencial «dentro de la Constitución», como tampoco, en su opinión, lo hace con la igualdad de derechos de los andaluces con el resto de los españoles, de la misma forma que no ofrece a los Ayuntamientos competencias con su correspondiente financiación. «La propuesta de reforma del Estatuto de Andalucía es enemiga de los ayuntamientos», denunció Arenas, quien lamentó también que el texto tampoco aporta «garantías democráticas» como la no coincidencia electoral andaluza, al mismo tiempo que no defiende la solidaridad entre las regiones.
Zapatero, expondrá la postura del Gobierno español en el Pleno, lo que no es ninguna novedad porque ya hizo lo mismo en los casos vasco y catalán. Sin embargo, no intervino en el debate para aceptar la tramitación de la reforma valenciana y en aquella ocasión tomó la palabra la vicepresidenta en nombre del Ejecutivo socialista. |