Ciento cincuenta mil personas poseen el certificado de discapacidad en la CAV, si bien una revisión del perfil de la sociedad demuestra que la cifra de personas con discapacidad reales es sensiblemente superior. Pues bien, la tasa de empleo de las personas con discapacidad física es del 28,5%, frente a un 62,4% de la población sin ella, con lo que únicamente un tercio escaso de las mismas han tenido acceso a un trabajo estable. En otras palabras, más de cien mil vascos no han hallado un empleo que desarrollar a resultas de su discapacidad.
Esos datos son sólo algunos de los que se pusieron de manifiesto ayer en la apertura del I Congreso sobre Personas con Discapacidad Física que la Federación Coordinadora de Personas con Discapacidad Física de Bizkaia (FEKOOR) desarrolla bajo el lema ‘‘Ciudadanía activa y calidad de vida’’ hasta el viernes en el Palacio Euskalduna. A lo largo de los tres días se expondrá la opinión de las personas con discapacidad en un momento dinámico en el que se están produciendo modificaciones legales en los ámbitos autonómico, estatal y europeo.
Karmele Ruiz, presidenta de la Federación, resalta sin embargo a la importancia del factor empleo, carencia que agrava en muchas ocasiones el sentimiento de discapacidad de la persona. No es baladí. «En cualquier otro colectivo o sector social, el hecho de que casi un setenta por ciento del mismo se encontrase excluido del mercado laboral cuestionaría toda política adoptada al respecto». «Hay que incidir en un fenómeno a corregir como es el de la integración. En muchos casos se realiza una integración pasiva, no tratando de generar una persona activa, con sus derechos y obligaciones. Atienden y curan pero falta una educación específica para las personas discapacitadas», añade.
Quizá por todo ello, en Fekoor existe una gran «cautela» respecto a la nueva Ley de la Promoción de la Autonomía personal y Atención a personas en situación de dependencia. «La propia denominación de la ley es significativa porque resalta la parte negativa», dicen.
La Ley, apuntan, «debe comprender y garantizar todos los apoyos necesarios que promuevan la autonomía personal, la calidad de vida, la Igualdad de Oportunidades, y la incorporación y participación plena y activa en todos los ámbitos de la vida, priorizando el mantenimiento en los entornos naturales de las personas». Desde su punto de vista, si la nueva legislación «sólo cubre la parte asistencial», el criterio de vida independiente queda relegado.
«Estamos consolidando un Derecho menos fundamental que los ya tres pilares del Estado de Bienestar consolidados (pensiones, educación y sanidad) y apuntando en dirección contraria a las tendencias y directrices europeas, por lo tanto, solicitamos la prestación de los servicios, al igual que en los sistemas de educación y sanidad, sin costo añadido. Se trata, de crear una sociedad donde se garantice la participación social como ciudadanos activos, independientemente de su condición personal», subrayan.
En ese sentido, durante el acto de inauguración, el lehendakari Juan José Ibarretxe se refirió al compromiso de las instituciones vascas con el colectivo de personas discapacitadas y mostró su apoyo a los «tres mensajes» principales del Congreso, entre ellos el del avance en la autonomía personal y el impulso de la igualdad de oportunidades ya que, según indicó, hasta que no se logre «no seremos una sociedad democrática». Junto a estos objetivos, citó el de la garantía de derechos y recalcó que las administraciones deben reflexionar sobre si desean «construir desde el poder o desde la garantía de derechos».
Por su parte, el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao puso de manifiesto la «gran responsabilidad» de las instituciones y, tras advertir de que «todos vamos a sufrir algún tipo de situación de dependencia», se congratuló de que «buena parte» de las propuestas del proyecto de Ley de Dependencia ya «son una realidad» entre nosotros, recalcó. El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna subrayó que «falta muchísimo por hacer» para garantizar la igualdad de oportunidades, y apostó por «perseverar» en lograr ciudad «sostenible y sensible» para el colectivo. |