LAS AMBULANCIAS que atienden emergencias en carretera encuentran en las obras que en estos momentos afectan a puntos clave del centro de Bilbao una dificultad añadida para el ejercicio de su labor. El tiempo de respuesta en caso de accidente, seis o siete minutos de media, ha llegado a retrasarse por causa de los trabajos.
Según Juan Antonio Uspari-tza, presidente de la DYA, «los vehículos tienen graves dificultades para atravesar zonas como Alameda San Mamés o la entrada en Juan de Garay, que cuentan con un solo carril de circulación. Precisamente hace poco que se ha producido un siniestro en esta última». Añade que «los problemas no se reducen a las calles. Ahí están la Alhóndiga, que lleva muchos años rehabilitándose, o el teatro Campos Elíseos».
La DYA cuenta con dispositivos GPS distribuidos por toda la ciudad de Bilbao con el objetivo de agilizar la llegada de la ayuda a los accidentes, pero «todas las semanas nos informan de que ha habido alteraciones en alguna sitio y es imposible andar continuamente cambiando la orientación de los aparatos ».
Usparitza asegura que «el departamento de Circulación conoce de sobra nuestras quejas porque hemos mantenido varias reuniones». En ellas han expuesto deficiencias como la poca iluminación nocturna. «Por fortuna, vemos que poco a poco la situación va mejorando, si bien algunas obras acumulan retrasos significativos. Esperemos que Indautxu sí esté listo para 2007».
Otro factor que repercute de forma negativa en el cometido de las ambulancias son las distracciones de los usuarios de la vía. «Los conductores no oyen porque tienen conectada la radio o van hablando por el teléfono móvil». Esto último también sucede a los peatones, quienes «cruzan automáticamente en cuanto el semáforo cambia a verde sin cerciorarse de que no se aproxima un vehículo de emergencia, que siempre tiene prioridad. «Unas dimensiones más grandes unidas a la propia situación de urgencia, que hace que transiten a velocidad más elevada, transforman a las ambulancias en vehículos potencialmente peligrosos a los que hay que prestar la mayor atención», recuerda el presidente de la DYA. |