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Ana Sánchez-Lassa, el director de la Fundación BBK, Gorka Martínez y Javier Viar, frente al cuadro ‘‘Peñascos de Catamarca’’, de Acebel Idigoras. Z.Alkorta |
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De Regoyos a Caneja, un viaje por el paisaje vasco en la Sala BBK de Bilbao
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Las 20 obras pertenecen a la colección del Museo de Bellas Artes
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Maite Redondo Bilbao
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Bajo el título ‘‘El Paisaje en la Colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao. De Regoyos a Caneja’’, la sala de exposiciones de la BBK de Bilbao ha sacado a la luz algunas obras maestras de la colección del Museo de Bellas Artes. Son 20 obras, 20 paisajes, que en estos momentos se encontraban en el almacén de la pinacoteca. Algunos de los cuadros, cuya selección ha corrido a cargo de Ana Sánchez-Lassa, han sido exhibidos en muy pocas ocasiones al público.
La muestra es consecuencia del compromiso adoptado por ambas instituciones hace un par de años de ir presentado conjuntos homogéneos sobre temas diversos. De este modo, tras la exposición dedicada a la Navidad, ahora le llega el turno a los paisajes, aunque la intención es que sea un proyecto con una continuidad, por lo que es posible que en el futuro se aborden otras exposiciones dedicadas a otros temas, como a las marinas.
Esta exposición, que se podrá ver hasta el 28 de julio, propone en su recorrido los vaivenes de las distintas vanguardias de los artistas vascos y españoles de finales de entre siglos y las correspondencias que se establecen entre unos y otros a pesar de las distancias geográficas o estéticas que les separaban. Son obras en las que los artistas introducen sus personales puntos de vista en el tratamiento del paisaje, aunque siempre dentro del espíritu de la libertad expresiva con que trataron la naturaleza el Impresionismo, el Expresionismo y el Cubismo.
Un punto de partida inevitable es el gran padre del paisaje moderno vasco, Darío Regoyos, un asturiano de nacimiento y vasco por adopción, dada su intensa vinculación con el País vasco a lo largo de su vida y de su obra.Tras su estancia en Donostia en 1880, Regoyos residió en Bilbao, Irún, Hernani, Durango y Areeta, convirtiendo sus rincones y sus gentes en los protagonistas de sus cuadros. En esta exposición se pueden ver cinco obras suyas, entre las que destacan un óleo de Elorrio y otro de la iglesia de Lezo y un paraje de Donostia, ‘‘Camino de Miracruz’’.
Más tarde llegarían algunos de los hombres mayores de la llamada Escuela de Madrid como Benjamín Palencia, Ortega Muñoz y Juan Manuel Díaz Caneja. Aparece también una obra tardía de Jaime Morera y Galicia y otros autores como el fauve Francisco Iturrino González, los vascos Fernando de Amárica, Martiarena Lascurain, Juan José Landa, Montes Iturrioz y Acebal Idigoras. Y los que pueden considerarse derivados de la Escuela de Madrid como Agustín Redondela y Martínez Novillo.
«Esta exposición se erige en complementaria de algunas salas del Museo, ordenadas en la actualidad en torno al paisaje o a la evolución del arte a través el paisaje en ese algo más de medio siglo, en el que el sentido de la luz, del color, de la forma y de la composición de los grandes pintores europeos del tránsito entre los dos últimos pasados siglos, de Monet a Van Gogh, de Cézanne a Vlaminck, caló en varias generaciones de ulteriores artistas, que crearon su propia tradición paralela a la vanguardia coétanea», explicó Javier Viar, director de la pinacoteca vasca. |
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