|
Una vieja ley del vademecum periodístico afirma que en un artículo hay que evitar en lo posible las preguntas o interrogantes. Voy a intentar cumplir dicha norma en la medida de lo posible, aunque me va a costar, ya que este comentario aborda las explicaciones que se han realizado por doquier a lo largo de esta semana sobre el "desplome" bursátil. Y es que cuando cuesta entender el por qué de ciertas cosas, a veces no queda más remedio que recurrir a planteamientos que rayan el absurdo. El problema inflacionista y la consecuente terapia en forma de subida de tipos son un hecho innegable con efectos ralentizadores en los crecimientos. El ritmo de aumento de la locomotora económica de Estados Unidos en el primer trimestre se frenará por ello y por el previsible fin del ciclo inmobiliario, amén del costo del petróleo, hasta alcanzar una velocidad de crucero del 3%, lo cual no está nada mal. Desde este prisma, probablemente haya ocurrido que los mercados han menguado su valor ante la incertidumbre, pero que si las cosas no se tuercen, retomen pronto la senda alcista. El hecho de que las bolsas llevasen dos años y medio en subida lineal tiene su influencia sicológica, al pensar que se puede dar la vuelta en cualquier momento y si ocurre, que le pille comprado a otros. Un argumento cogido por los pelos se ha producido al achacar los descensos al excesivo apalancamiento -endeudamiento- de los países emergentes ante las materias primas y la fuerte subida de precios. Pero lo que ya me parece surrealista es que el informe de la OMS sobre la posibilidad de contagio de la gripe aviar a los humanos haya creado nerviosismo entre los inversores. No sé bien cuántos pollos han muerto por ello, ni se cuántas personas podrían ser afectadas, pero barrunto que serán menos que los cientos de miles que mueren a diario por hambre, fanatismo, guerras, incultura, venganzas, delincuencia...víctimas de esa enfermedad tan terrible que se llama insolidaridad. Y por otro lado desconozco el efecto de dicha gripe en las cuentas de resultados de Telefónica o BBVA, pongo por caso, aunque sospecho que nulo. Y, en fin, las compañías han ganado una media del 25% el primer trimestre y su reflejo en los índices apenas supera el 2% hasta la fecha. Vamos a considerar que se trata más de una recogida de beneficios que de un "minicrack" con movimiento pendular de vuelta a los 12.000 puntos. ¡Ah¡, y todo esto, sin interrogaciones. |