EL GLACIAR del "techo del mundo", como se conoce a la meseta de Tíbet-Qinghai, se derrite a un ritmo del 7% anual, lo que causará paulatinamente más tormentas de arena, desertización y sequía, informa ayer la página web de la agencia "Xinhua".
El calentamiento global, al que China contribuye como uno de los mayores contaminadores de todo el planeta, está haciendo estragos en los glaciares del país, con especial incidencia en las regiones occidentales de Tíbet y de Qinghai.
Según asegura el profesor Dong Guangrong, de la Academia China de Ciencias, el glaciar de la meseta Tíbet-Qinghai, situado en las montañas Hengduan, supone el 47% de toda la superficie glaciar de china, que no en vano cuenta con 8.600 "lenguas" de hielo.
Los científicos pretenden llamar la atención sobre las irreparables consecuencias del aumento de las temperaturas en el gigante asiático, ya que los datos que arrojan las 681 estaciones meteorológicas del país advierten de que en 2050 habrán desaparecido el 64% de los glaciares chinos.
Según las estadísticas de la oficina meteorológica del Tíbet, las temperaturas han ascendido en la región 0,9 grados desde 1980, cuando comenzó a acelerarse la fundición de los glaciares y la desaparición de la tundra de la meseta tibetana.
Según Han Yongxiang, del Buró Meteorológico Nacional, el calentamiento global ha propiciado el crecimiento de los desiertos de la región.
Cifras del Gobierno regional tibetano muestran que la región perdió de 425 millones a 1.190 millones de dólares (de 338 a 947 millones de euros) debido a la desertización. |