BENEDICTO XVI visitó ayer Wadowice, la localidad natal de Karol Wojtyla, donde ante varias decenas de miles de personas resaltó la fe firme de Juan Pablo II y rezó para que el primer Papa polaco de la historia «sea pronto elevado a la gloria de los altares».
«Vengo con gran emoción al lugar donde nació mi gran predecesor, donde pasó su infancia y su adolescencia», fueron las primeras palabras pronunciadas en polaco por Ratzinger.
Benedicto XVI fue acogido con cánticos, palmas y vivas por los vecinos de Wadowice, muy agradecidos y orgullosos, según dijeron, por la visita del Papa alemán a este pueblo de 20.000 habitantes convertido en lugar de peregrinación para católicos de todo el mundo.
El pontífice añadió que quería venir «expresamente» al lugar donde maduró la fe de Wojtyla para rezar «junto a todos vosotros para que sea pronto elevado a la gloria de los altares», lo que piden miles católicos polacos que el día 2 de cada mes (en recuerdo de la fecha en que murió, 2 de abril del 2005) se reúnen ante el arzobispado de Cracovia.
La referencia a la beatificación de Juan Pablo II es la segunda que hace el Papa en pocas horas, tras hablar de la misma con miles de jóvenes reunidos anoche en el arzobispado de Cracovia.
El proceso se abrió el 28 de junio del 2005 en Roma, sin tener que esperar a que transcurrieran cinco años de su muerte, como establece el Código de Derecho Canónico, por expreso deseo de Ratzinger.
Aunque se da por hecho que será breve, teniendo en cuenta los numerosos testimonios que están llegando al Vicariato de Roma sobre supuestos milagros por su intercesión, el postulador de la causa, el sacerdote polaco Slawomi Oder, lo ha «frenado» recordando que durante su pontificado, escribió entre discursos y documentos más de 100.000 páginas, cuyo estudio lleva tiempo. Sobre los milagros se estudia el de una monja francesa que padecía Parkinson, igual que Wojtyla.
Ratzinger pidió a los polacos que recen por él de la misma manera que lo hacían por Karol Wojtyla. |