Las cárceles del Estado no alcanzarán hasta el año 2012 el objetivo de un preso por celda, según un informe del Fiscal de Vigilancia Penitenciaria de Sevilla, que considera necesario frenar el «deterioro de la habitabilidad» para evitar conflictos como la oleada de motines en el periodo 1988-91.
En un informe publicado por la editorial Aranzadi, especializada en Derecho, el fiscal recoge que en la actualidad existen en las cárceles españolas 61.054 presos, con una media de 1,37 reclusos por celda.
Los internos del Estado han pasado de 13.999 en el año 1983 a 33.035 en 1990, 45.384 en 2000 y 61.054 el año pasado, con un incremento del 34% sólo entre los años 2000 y 2005.
Aunque el informe no precisa el futuro crecimiento de la población reclusa, advierte sobre el riesgo de que la tendencia a la «criminalización de conductas» puede dificultar el cumplimiento de estos objetivos, con la reforma penal del maltrato familiar y el endurecimiento de penas por delitos contra la seguridad vial.
El Gobierno aprobó en diciembre un plan de creación y amortización de centros penitenciarios que prevé 46 nuevas infraestructuras, entre ellas la apertura de cuatro grandes prisiones -El Puerto de Santa María (Cádiz), Albocásser (Castellón), Estremera (Madrid) y Morón de la Frontera (Sevilla)- y la ampliación de varias ya existentes.
Todas ellas aportarán al sistema 18.000 nuevas plazas, explica el informe.
No obstante, el fiscal sevillano entiende que «entre diciembre de 2005 y el año 2008 se abre un periodo crítico ya que de los cuatro centros en obras, que deberían estar concluidos en el año 2007, sólo el de El Puerto podrá recepcionarse en el año previsto».
Los restantes «difícilmente podrán ser recepcionados antes del año 2010», y todo ello «sin contar con la necesidad inexorable de aplicar un considerable esfuerzo presupuestario complementario».
Por otra parte, el Fiscal de Vigilancia recoge que de los 61.054 reclusos en prisiones españolas, un total de 18.566 son extranjeros, lo que equivale al 30,4% del total, porcentaje que ha ido creciendo desde el 3,3% de 1966, pasando por el 7,1 por ciento de 1992, el porcentaje del 16,7 en 1990 y el 25%de 2002.
En cuanto a estos reclusos, denuncia que «se está produciendo una distorsión esencial» del Tercer Grado Penitenciario como parte del proceso de reeducación y reinserción social. |